Antonio Ponce Aguilar

De Cueva Pintada a la Modernidad
Capítulo XIX: 
Real del Castillo (Ojos Negros)

… Cierren la tienda, ya sólo echaremos en la carreta algunas herramientas y la comida, llegaremos a San Rafael antes que la diligencia procedente de San Diego, y obtendremos buenas ganancias vendiendo todo lo que necesitan los mineros, luego regresaremos a Ensenada para preparar un nuevo viaje…

De valle ganadero a capital del Partido Norte de Baja California

Para evitar confusiones con las denominaciones “Valle de San Rafael”, “Real del Castillo” y “Ojos Negros”, es necesario hacer las siguientes aclaraciones: el Valle de San Rafael, que fue formado por el arroyo del mismo nombre, se encuentra en las estribaciones de la Sierra de Juárez a unos 40 Km. al este de Ensenada, y la porción del valle que se halla al sur del “Cerro del Portezuelo” recibe el nombre de “Ojos Negros”, según algunas versiones, aludiendo a los aguajes y lagunas que abundaban en ese rumbo; oficialmente el nombre del lugar es Real del Castillo1.

Propaganda de una línea de diligencias que iba de Estados Unidos a Baja California

Para 1868 el licenciado Manuel Clemente Rojo, quien había sido jefe político interino en 1860 en substitución de Jerónimo Amador, fue nombrado ahora subjefe político del Partido Norte, y dos años después le tocaría vivir las tensiones provocadas por el hallazgo de ricos yacimientos de oro en lo que después se llamó Real del Castillo.

Desde principios del siglo XIX se radicaron en las fértiles tierras de San Rafael algunas familias que se dedicaron a la ganadería, y por el mes de junio de 1870, un gambusino llamado Ambrosio Castillo2 se encontró en la serranía del norte unas pepitas de oro, y a pesar del secreto con que manejó su descubrimiento, el 21 de julio de ese año salió la siguiente nota en el periódico " San Diego Union": La semana pasada tuvimos la satisfacción de tener en nuestras manos, por unos momentos, aproximadamente dos onzas de oro en greña, en piedras que variaban de tamaño, desde el de un grano de maíz al de una nuez, traído por un mexicano que rehusó revelar el lugar donde las encontró. Trajo también una especie de cuarzo encontrado en las cercanías del placer del cual cuando menos, la mitad era oro. Sin embargo, nos hemos percatado de que las minas están en el valle de San Rafael en la Baja California, a una distancia aproximada de San Diego de 120 millas y de que esas minas auguran igualar en extensión y riquezas a cualquiera de las conocidas... Ésta y otras publicaciones provocaron una emigración masiva y repentina de buscadores de oro que iban de California a San Rafael, sin faltar mexicanos que abandonaron sus ranchos para irse en busca de la dorada fortuna, lo que hizo que Santo Tomás quedara semiabandonado por sus habitantes.

En el periódico “Los Angeles Daily Star” apareció el veinte de agosto de 1870 una nota que en parte informaba lo siguiente: …la pepita más grande pesó nueve onzas, y fue valuada en más de ciento treinta dólares …y ya están trabajando allí como doscientos mineros Fue así como, lo que era un tranquilo valle dedicado a la cría de ganado, se convirtió en un poblado formado por mineros, comerciantes de San Diego, tahúres y prostitutas; las cantinas estaban abiertas día y noche, espaciosas casas de adobe empezaron a substituir a las chozas y tiendas de campaña, y diligencias procedentes de San Diego llegaban a Real del Castillo, como ya se nombraba al lugar, trayendo por el escabroso camino a más aventureros, mercancías y herramientas que se necesitaban urgentemente en el poblado. Pero no sólo aventureros y mineros llegaron al lugar, sino también inversionistas y gente de trabajo, como el noruego Jacob B. Hanson, quien compró los terrenos de la cercana laguna a los señores Urrea y Eggleton, para dedicarse a la cría de ganado; actualmente el lugar se conoce como Laguna de Hanson, en el Parque Nacional de Sierra de Juárez. Años después, Hanson fue asesinado por el norteamericano Luman Gaskill, de lo cual se habla más adelante en los capítulos “Ensenada” y “Tecate”.

Mapa 56. Parte de un plano del Valle de San Rafael, que data de 1864, en donde se aprecian las dos ciénegas de “Ojos Negros”

El plano es parte de un estudio hecho en 2003 por personal de la UCSD y la UABC en relación con el desarrollo sustentable del valle. El mapa corresponde a los Archivos Zárate, de Ensenada, B.C.. Las ciénegas que dieron nombre al valle desaparecieron hace muchos años.

Arriba, Real del Castillo en 1888. El poblado fue capital del Partido Norte de Baja California de 1872 a 1882. Abajo, panorama de Ojos Negros, tomado de “Sustainable management of water in the Ojos Negros Valley, Baja California, 1999-2001. UCSD-UABC

El 25 de septiembre de 1870, ciento doce rancheros y comerciantes del poblado hicieron la siguiente petición al presidente municipal del ayuntamiento de Santo Tomás, Antonio L. Sosa : Pedimos, se digne declarar pueblo este Real para que de este modo, después de marcados los ejidos correspondientes, puedan las familias pobres y laboriosas, tener un medio honroso de subsistencia … Real del Castillo, septiembre 25 de 18703. La respuesta fue favorable, y el 2 de octubre se fundó oficialmente el pueblo con el levantamiento del acta correspondiente., que en parte decía: … En nombre de Dios y de la República Mexicana, en el lugar que ponemos por nombre Real del Castillo a dos de octubre de mil ochocientos setenta, nosotros Manuel Clemente Rojo, Sub-Jefe Político del Partido; Antonio L. Sosa, Presidente del Ayuntamiento; Joaquín Riesgo y Bravo, Primer Vocal; Daniel Félix, Síndico Procurador; reunidos en la casa del Ciudadano Francisco Arenas y en Sesión Pública se dio lectura a una petición dirigida al honorable Ayuntamiento por los vecinos de este lugar, solicitando que se declare pueblo… 4

Se cuenta que en una visita que hizo a Real del Castillo Don Manuel Clemente Rojo, subjefe político del Partido Norte, llegó a la destartalada tienda de campaña de un gambusino mexicano, quien sintiéndose honrado por aquella visita lo invitó a pasar, y después de intercambiar algunas palabras, se dirigió al camastro en que dormía, lo removió y dejó al descubierto una veta que tenía el 80% de oro puro. Impresionado y meditabundo, don Manuel regresó a Santo Tomás, pensó las cosas detenidamente y después de hacer las gestiones necesarias, a mediados de 1872, cambió la capital del Partido Norte de Santo Tomás a Real del Castillo.

Desgraciadamente para Don Manuel, ese año murió Don Benito Juárez y subió a la presidencia Sebastián Lerdo de Tejada; como era costumbre en la política nacional, el nuevo mandatario substituyó con personas de su amistad y confianza a los antiguos funcionarios, y el primero de enero de 1873 nombró al Lic. José María Villagrana para que relevara a Rojo. Algo de la personalidad del gobernante se descubre en la nota que el 11 de febrero de 1873 publicó el " San Diego Daily World” y que en parte decía

Hace seis semanas el gobernador Villagrana pasó por San Diego en su viaje a San Rafael a tomar posesión del cargo. Nos expresó su resolución de hacer que allí, a toda costa imperarán el orden y la ley. Durante la semana pasada se fugaron de la cárcel de San Rafael cinco criminales. Se sospechó que la fuga la habían efectuado los reos coludidos con las autoridades. El gobernador Villagrana envió por el jefe de la policía y le advirtió que si los asesinos no eran capturados dentro de esa misma semana, a él lo multaría con quinientos pesos y lo remitiría encadenado a la Paz … al siguiente día cuatro de los criminales habían sido capturados5

Ejemplo de publicación en que se orientaba sobre cómo llegar a la región minera de Baja California

La delincuencia 6

Todavía por ese tiempo abundaba el oro, y prueba de ello es que las minas Trinidad, que pertenecían a Castillo, San Nicolás, Caña Rica, el Chispeadero, Las Palmas, Apataka, El Pueblo y San Francisco tenían un molino de 20 trituradoras que trabajaban día y noche; siendo la veta de El Pueblo la más rica hasta 1873, con un grueso que variaba de 60 a 90 centímetros7. En la aduana de Tijuana8 se cobraban los derechos por el intenso movimiento comercial, de manera que había suficiente dinero para que el nuevo gobernante mejorara el aspecto del poblado: se formó una plaza de 70 metros por lado, se construyeron amplias edificaciones para el cuartel, la cárcel y las oficinas del gobernador, construcción ésta que medía casi 40 metros de largo9. Alrededor de la plaza había comercios y casas10, y bordeando las calles álamos y pirules.

El pueblo creció mucho, pero el auge trajo consigo los juegos de azar, los crímenes y la prostitución, y fue en el control de estos aspectos en donde intervino el lugarteniente de Villagrana, Pedro Badillo, alias “El seis dedos”, quien al parecer, se encargaba del trabajo sucio de la administración. Pero sucedió lo inevitable, el oro se fue acabando, y para fines de 1875 operaba sólo una compañía norteamericana, la cual también dejó de funcionar al poco tiempo11, en este año la población del lugar era de 1 500 personas. Muchos comercios cerraron sus puertas no sólo por la caída de la economía del poblado, sino también porque Villagrana había elevado el pago de los derechos aduanales, al grado de hacer incosteable la actividad comercial, y no contento con eso, el gobierno hacía cobros a la población claramente ilegales, todo lo cual se fue sumando hasta provocar el descontento general.

La delincuencia se enseñoreó del Real, y hubo bandas organizadas que planearon dominar todo el norte del territorio, teniendo como base de operaciones el pequeño poblado de Tecate. El 4 de diciembre de 1875, en el poblado de Campo, al otro lado de la frontera, bandidos mexicanos a caballo asaltaron la tienda de los hermanos Silas y Luman Gaskill12, uno de los cuales resultó herido; y del lado de los asaltantes tres fueron aprehendidos y colgados al siguiente día. Por estos hechos, al iniciarse el año de 1876, a solicitud de los habitantes del pueblo norteamericano una compañía de caballería del ejército se encargó de patrullar la frontera desde Tía Juana, E. U., hasta el desierto del Colorado, lo que según ciertas versiones, influyó para que se propagara una revuelta indígena en esta zona del territorio. El descontento de la gente aumentó, y el 20 de noviembre de 1876, cuando el gobernador jugaba ajedrez en el comercio de un extranjero apellidado Mendelson, fue aprehendido por sus propios hombres y enviado preso poco después a la ciudad de México, como culminación de una conjura que se había gestado a consecuencia de los abusos que sufría la población, sobre todo los comerciantes, aunque Villagrana logró escapar, se fue a San Diego y de aquí se embarcó para La Paz. Mientras tanto, se entregó el gobierno a don José Matías Moreno, en quien se reconocían seriedad y honradez. Una de sus primeras acciones fue elaborar una relación de todos los cargos que se hacían al ex gobernante, desde latrocinio hasta asociación con bandoleros, y con la firma de 167 personas, fue enviada a La Paz. Casi por un año hubo tranquilidad en el pueblo gracias a la honesta administración de José M. Moreno, sin embargo, pronto volvieron las inquietudes políticas y las confrontaciones violentas; Manuel Clemente Rojo quiso reinstalarse en el poder e inició su campaña en Ensenada, pero no encontró el apoyo popular que buscaba; al norte del valle, en el poblado de Tecate reapareció el bandidaje, esta vez encabezado por el ex lugarteniente de Villagrana, Pedro Badillo alias “El seis dedos”, quien en un tiempo trató de apoderarse de Real del Castillo pero no tuvo éxito; toda esta inquietud hizo que mucha gente se apresurara a cambiar su residencia a Ensenada, y la población del real se redujo notablemente.

Ensenada, nueva capital del Distrito

Al asumir don Porfirio Díaz la presidencia de la República el 5 de mayo de 1877, y estando la región al borde de la anarquía, el 15 de noviembre de ese año ancló en la bahía de Ensenada el Cañonero México, del cual desembarcaron 135 soldados bajo el mando del Coronel Andrés Tapia, jefe político de Baja California, quien traía órdenes del supremo gobierno para restablecer la tranquilidad en la zona, inspeccionar el territorio y llevar a cabo una investigación de los hechos; entre quienes acompañaban al coronel estaba Villagrana, quien tenía esperanzas de recuperar el gobierno, y Emilio Legaspy con aspiraciones semejantes. Don José M. Moreno se encontraba entonces en Ensenada y de inmediato se puso a disposición del coronel, quien se dirigió con parte de su contingente al casi abandonado poblado, tomó posesión del lugar, y a fines del mes convocó a una junta de personas representativas del pueblo con objeto de elegir el ayuntamiento del Partido Norte, así como para nombrar los jueces en los lugares que por su población así se ameritara. Estando en el proceso de investigación de los hechos acontecidos, recibió de los vecinos la petición para que la capital se cambiara de Real del Castillo a Ensenada. Así las cosas, el coronel zarpó en el “México” hacia La Paz, llevándose a las personas que a su juicio podrían revivir la efervescencia política, comenzando con Villagrana y Legaspy; y quedó entonces como subjefe político Brígido Castrejón, quien había venido con Tapia.

En 1879, el General Manuel Márquez de León, afamado militar que se había distinguido en la toma de Zacatecas a los franceses el 4 de febrero de 1867, se levantó en armas con motivo de la primera reelección de Porfirio Díaz, pero al no encontrar eco suficiente a su movimiento tuvo que irse a La Paz, y de allí a La Frontera de paso a Sonora, a donde llegó en 1880, disolvió sus tropas y se fue a los Estados Unidos. Esta movilización causó nueva inquietud y malestar en la población fronteriza, aumentados por las arbitrariedades y abusos cometidos por el subjefe político del partido licenciado Ignacio Alas; por esta razón, el Coronel José María Rangel fue designado nuevo jefe político en 1881, puesto en el que se distinguió por dar algunas disposiciones que favorecieron el desarrollo de la región, como el establecimiento de una aduana en Ensenada, lo que permitió contar con los recursos económicos necesarios para mejorar el puerto, los caminos y la administración pública en general. La petición hecha para cambiar la capital, reiterada por el subprefecto político Zeferino Castañeda, fue resuelta favorablemente; la orden del cambio de sede del gobierno se envió a La Paz el 13 de abril por el Licenciado Carlos Díez Gutiérrez, y el 15 de mayo de 1882, siendo gobernador el Coronel Antonio M. Jáuregui, substituto provisional de Castañeda, y presidente de la República Manuel González, se declaró capital del Partido Norte de Baja California el poblado de Ensenada, en donde permaneció por 33 años.

Real del Castillo, la antigua capital, que llegó a tener más de 1 500 habitantes, quedó convertida en un pueblo en ruinas habitado por unas cuantas familias, aunque los ranchos ganaderos del valle continuaron su tranquila existencia, mientras que las casonas de adobe y ladrillo del Real se fueron derrumbando. Las abundantes lluvias de 1890 y la consecuente crecida del arroyo casi acabó con lo que quedaba del poblado, y para 1905 la población apenas llegaba a unas 200 personas. Los asentamientos que se fueron estableciendo en esta época hacia el centro del valle formaron lo que se llamó Real del Castillo Nuevo, que hoy se conoce sólo como Real del Castillo, o también Ojos Negros. El lugar original se nombra Real del Castillo Viejo, y actualmente sólo residen allí unas 30 personas. En 1930 la población del valle era apenas de 37 habitantes, pero a partir de 1950, gracias al trabajo de sus tenaces pobladores que fueron desarrollando una actividad ganadera y agrícola cada vez más importante, la población del valle se incrementó poco a poco y hoy varía de 1 500 a 2000 habitantes, como consecuencia de la población flotante que acude de otras partes del país a trabajar en los ranchos de la región, principalmente de Oaxaca, Guanajuato y Michoacán. Sin embargo, al igual que en otras zonas agrícolas del estado, las aguas superficiales ya no existen, y la agricultura depende totalmente de los acuíferos de la región, lo que plantea la posibilidad de una crisis si no se toman las medidas preventivas necesarias para que no se agoten por su sobre explotación.

Pero Real del Castillo no fue el único mineral importante del Partido Norte, pues en 1880, funcionaba la Compañía de Minas de Oro de Calmallí y San Francisco, muy cerca del paralelo 28, y desde 1840 Juan Bandini explotaba oro en San Antonio de las Minas, muy cerca de Ensenada; y años después en ranchos situados en lo que hoy es Tijuana, como San Isidro Ajajolojol13, muy cerca de la línea internacional, se había encontrado plata. Años después hubo otro auge minero, ahora en El Álamo y en montañas cercanas al Valle de Santa Clara, a 1200 metros de altura, cuando a principios de 1889 varios rancheros de la región descubrieron vetas de oro, lo cual produjo otro movimiento semejante al que se había vivido en Real del Castillo. La afluencia de gambusinos a los nuevos minerales alcanzó su pico en marzo, pero el auge sólo duró unas cinco semanas14, no sin que antes hubiera una buena derrama de dinero en los comercios de San Diego y Ensenada, así como en la aduana de Tijuana. Se vendían desde el equipo indispensable que requerían los gambusinos, como bateas, picos, y palas, hasta burros, ropa, mochilas y alimentos; los buscadores de oro llegaban al Valle de Santa Clara, vía Ensenada, en los vapores norteamericanos “Manuel Dublán” y “Carlos Pacheco”, o en diligencias tiradas por caballos, o a lomo de bestia, por el transitado camino que conducía al valle. Al decaer la producción rápidamente, los aventureros y gambusinos regresaron a sus hogares, habiendo durado la ilusión de un rápido enriquecimiento apenas poco más de un mes. Ya para la última década del siglo XIX, se comenzaba a poblar San Quintín y crecía el caserío del rancho Tijuana, en donde ya existían juez de paz y una aduana, y fue precisamente en 1889 cuando los descendientes de don Santiago Argüello y doña Pilar Ortega terminaron el litigio sobre la posesión de las tierras del referido rancho.


  1. El original Real del Castillo se quedó con muy poca gente después de la inundación de 1890, y el lugar en donde se fueron estableciendo los habitantes del antiguo poblado se llamó Real del Castillo Nuevo, o simplemente Real del Castillo, (u Ojos Negros) para diferenciarlo del anterior asentamiento que se conoce como Real del Castillo Viejo. ↩︎

  2. Fueron Ambrosio y Manuel del Castillo de los primeros en hallar oro en la región, se ha dicho que desde 1869. ↩︎

  3. Manuel Clemente Rojo era en ese tiempo subjefe político del Partido Norte de Baja California y Antonio L. Sosa presidente del ayuntamiento; el presidente de la república era don Benito Juárez. ↩︎

  4. AGE-SINER, op. cit., Jesús Varela Osorio. Puede decirse que Real del Castillo es el único pueblo en Baja California que tiene un acta oficial de su fundación. Las fechas de la fundación de las ciudades del estado, han sido el resultado de acuerdos que convencionalmente se han tomado en simposios de historia a los que han convocado los diversos ayuntamientos. ↩︎

  5. Real del Castillo, Olvidada Capital de Baja California; Periódico El Mexicano; David Piñera, reproducción de un trabajo original de Don Meadows. ↩︎

  6. Véase más sobre la delincuencia en la región en los capítulos Ensenada y Tecate. ↩︎

  7. “South of the Boundary-Line”, “Overland Monthly and Out of the West Magazine”, Vol 11, 2, agosto de 1873. Tielsen Evans, p. 158. ↩︎

  8. En 1874, el Supremo Gobierno dispuso que se estableciera una aduana en el nuevo poblado de Tía Juana, para cobrar los correspondientes impuestos por todos los bienes que se pasaban procedentes de Estados Unidos, cuyo fin era apoyar la actividad minera en Baja California. ↩︎

  9. Don Meadows hizo un estudio completo de la evolución histórica del poblado, que se encuentra en Panorama histórico de Baja California, Centro de Investigaciones Históricas UNAM-UABC, 1983, pp. 209-214. Los datos sobre el trazo del poblado y su urbanización se encuentran en la obra del arquitecto Antonio Padilla Corona Inicios Urbanos del Norte de Baja California, influencias e ideas, 1821-1906; Instituto de Investigaciones Históricas, UABC, Tijuana, 1998; pp. 42-47. ↩︎

  10. En la plaza de Real del Castillo no se dejó espacio para una iglesia, como era la costumbre en la mayor parte de los pueblos del interior del país, debido a la influencia de los gobiernos liberales de la época. ↩︎

  11. Cuando por el año de 1880 se desplomó la producción minera en Real del Castillo, se descubrieron los ricos yacimientos de oro en El Álamo, al oeste de Santa Catarina, Santa Clara, Valladares, El Socorro y otros sitios. Todo esto propició que uno de los primeros periódicos que se publicó por este tiempo en Ensenada, estuviera escrito en inglés, y se llamara The Gold Fields of Lower California, for Miners and Settlers, que contenía mapas, leyes, y otras informaciones de utilidad para quienes quisieran ir en busca del dorado metal. El precio del ejemplar era de veinticinco centavos. ↩︎

  12. Luman Gaskill estuvo preso un tiempo en Ensenada por el asesinato de Jacob B. Hanson, quien se había establecido en los alrededores del lugar que hoy se conoce como Laguna Hanson. Un relato más amplio de estos hechos aparece más adelante en los capítulos Ensenada, y en el de Tecate, subcapítulo Asaltos de bandoleros mexicanos en territorio norteamericano. ↩︎

  13. El rancho San Isidro Ajajolojol era propiedad de don José López. ↩︎

  14. The Journal of San Diego History. San Diego Historical Quarterly, Winter 1980, Vol. 26, No. 1. The Baja California Gold Rush of 1889; Sylvia K. Flanigan. ↩︎