Apéndice con transcripciones y copias de documentos que se encuentran en el Archivo Histórico del Gobierno del Estado de Baja California
Transcripción del MANIFIESTO a los Habitantes de Este Distrito y al Pueblo Mexicano en General
Tengo la satisfacción de anunciar a todos los habitantes del Distrito que se ha resuelto en forma pacífica y de acuerdo con los mejores intereses de la Patria, el serio conflicto que surgió entre el Gobierno General y el de esta Entidad Política, y que han sido ya firmados los arreglos relativos por los representantes debidamente acreditados del C. Presidente de la República y por mí. En ellos se ha tenido como mira principal garantizar la libertad y los intereses de cuantos habitan y trabajan en esta región del País. El texto completo de las bases aceptadas se dará a conocer por medio de la prensa.
Como una de las estipulaciones de estos arreglos es la que se refiere a mi retiro del Gobierno y la entrega del mismo al señor don Luis M. Salazar, deseo poner en conocimiento de mis compatriotas cuáles son los motivos que me han inducido a aceptar esta condición y a deponer la actitud defensiva que asumí en estos últimos tiempos a fin de salvaguardar los intereses confiados a mi cargo, así como los más altos que afectan a todo el País, y que consisten en alcanzar la paz mediante la libertad electoral.
No necesito repetir la historia de los últimos acontecimientos, pues harto conocidos son de todo el público; me limitaré a hacer resaltar aquellos de esos hechos, que en el calor de las discusiones periodísticas han pasado inadvertidos con intención o sin ella, de parte de los informantes. Es el primero, que nunca llegó el señor Presidente de la República a nombrar persona que me substituyera en el Gobierno del Distrito, hasta el día 14 de los corrientes, en que por telégrafo autorizó al señor Luis M. Salazar para que se hiciera cargo de este Gobierno. Que después del incidente Almada que todos conocen, el Gobierno General conservó las relaciones con el de mi cargo, después de haber declarado oficialmente que no había sido nombrado mi substituto. Que en tales circunstancias y en vista de que hasta esta región llegaban noticias de que en todo México se estaban adoptando procedimientos violatorios de la libertad electoral, encaminados a imponernos por decidida protección oficial un nuevo Mandatario, me dirigí en telegrama que publicó la prensa, al señor Presidente, pidiéndole, en términos mesurados, diera los pasos conducentes a que se prolongara el período electoral por tres meses más, dando así lugar a que hubiera verdadera lucha, y el pueblo pudiera expresar libre y deliberadamente sus preferencias.
El C. Presidente manifestó no poder acceder a mi iniciativa alegando que no es asunto de su competencia. A raíz de mi telegrama, toda la prensa de la Capital publicó la noticia de que yo me había rebelado contra el Gobierno del Centro, y que pretendía segregar de México este Distrito. Al mismo tiempo recibía noticias ciertas de que se habían despachado tropas federales para arrebatarme el Gobierno por la fuerza. Protesté enérgicamente ante el C. Presidente de la República manifestando mi extrañeza por este procedimiento violento y enteramente
injustificado, haciéndole ver los peligros de carácter internacional que en un movimiento armado podría provocar en esta pacífica región y asentando que estaba dispuesto a aceptar cualquier solución pacífica. Evidentemente existen entre el señor Presidente de la República y yo alguna mala inteligencia fomentada por enemigos de ambos, pues contestó mi mensaje en forma vaga y poco conciliadora, invitándome, como ya lo había hecho por conducto de un amigo común, a pasar a conferenciar con él en México. La situación delicada del Distrito no me permitía abandonar este lugar, y la amenaza inminente de invasión que alarma seriamente a los habitantes, me hizo tomar una actitud defensiva excitando al pueblo, no tan solo a defender la región en que trabaja contra posibles atentados de tropas mal disciplinadas, sino a unirme a la causa común de no imposición, por la cual el mismo actual Presidente había ido al campo de la lucha. A medida que el conflicto crecía de punto y que propios y extraños creían que la expedición se acercaba, y que la lucha armada era inevitable, las condiciones del Distrito se agravaban rápidamente por diversos conceptos. Dos cónsules mexicanos en las poblaciones cercanas a la frontera emprendían una desenfrenada campaña de calumnia y escándalo, exagerando hasta límites inconcebibles la importancia de una expedición militar que no ha pasado de ser un proyecto. Esos mismos agentes trataban por todos los medios de organizar en los Estados Unidos expediciones invasoras. Yo en cambio, recibía la visita de numerosos grupos desafectos al actual Gobierno que me invitaban a encabezar una revolución general. Entre tanto, los negocios del Distrito amenazaban paralizarse, viniendo a asestarle un golpe casi decisivo el cierre de la frontera y la actitud de las Autoridades Americanas. En estas últimas se marco desde luego para mi Gobierno una hostilidad creciente cada día, y en abierto contraste con la pasada cordialidad. Llegóseme a decir, de fuente oficial, que los Americanos no permitirían combates en esta región, y que sus tropas defenderían los canales de riego y las cosechas de algodón del lado mexicano. Ante la posibilidad de este doloroso desenlace, no vacilé más y me resolví a tratar con uno de los varios Delegados enviados a este Distrito por el Presidente. Tuvo este alto Funcionario el tino de elegir a un estimable amigo mío, el señor Don Luis M. Salazar, para gestionar una solución pacífica de nuestras diferencias. Las conciliadoras conferencias tenidas con él, las seguridades dadas por el C. Presidente de que en esta región nadie sería molestado por sus ideas políticas, ni por la intervención que haya tomado en este conflicto, de que los empleados civiles subalternos permanecerán en sus puestos, y las jerarquías de los militares serán reconocidas; así mismo la afirmación formal del C. Presidente de que está poniendo cuanto está de su parte para garantizar la libertad de las luchas electorales, y, por último, el tino, la sensatez y la buena voluntad que ha demostrado mi joven sucesor, y que auguran una gestión sana en el Distrito mientras el Gobierno esté en su mano; todas estas consideraciones, en una palabra, me han decidido a hacer entrega del Gobierno al señor Don Luis M. Salazar.
No logré que la prensa y el público en general deslindaran mi papel de Gobernante y el de Defensor de un principio de salvación nacional: se me imputó por todos que mi único anhelo era permanecer en este Gobierno; y en la disyuntiva de poner fin a este movimiento, o continuarlo con la amenaza de una nueva humillación a la Soberanía Nacional, opté por el primer término y espero que todos los que de buena fe me ofrecieron sus servicios, acepten ésta como la más patriótica solución del conflicto iniciado
Excito a todos los residentes del Distrito a que cooperen con el nuevo Gobernante, en la misma eficiente forma que lo hicieron conmigo, y deseo ardientemente que esta región continúe en su rápido y pacífico desarrollo bajo su nuevo Mandatario.
E. CANTÚ
NOTA: El manifiesto anterior se publicó el 3 de septiembre de 1920.
ORDEN GENERAL DE LA COLUMNA DE OPERACIONES DE LA BAJA CALIFORNIA
20 de junio de 1911, en Chihuahua, Chih.
[Se respeta la redacción original, tomado de “Apuntes históricos de Baja California Norte”, por Esteban Cantú Jiménez].
Por disposición de la 2/a. Zona Militar, queda organizada en la forma siguiente la columna que operará en el Territorio Norte de la Baja California.
Cuartel General, General en Jefe, Brigadier Manuel Gordillo Escudero. Jefe del Estado Mayor, Coronel Fidencio González.
Ayudantes: Tenientes de Estado Mayor, Agustín M. Rubio y Guillermo Moreno. Preboste: Mayor de Caballería Esteban Cantú J.
Comandante General de Artillería: Mayor de Arma Román Martínez. Jefe del Servicio Sanitario: Teniente Coronel Médico Hipólito Jáuregui.
Encargado del Servicio Telefónico: Guarda Parque de 1/a del Parque General de Ingenieros, Pablo Sánchez.
Infantería:- 6/o. Batallón al mando del Teniente Coronel Alfredo Torres. Infantería:- 12/o. Batallón al mando del Coronel Salvador R. Mercado. Infantería:- 17/o. Batallón al mando del Mayor Agustín Guido.
Artillería:- 1/a. Sección de Ametralladoras al mando del Capitán Segundo, Enrique Bracamontes.
Artillería:- 2/a. Sección de Ametralladoras al mando del Capitán Segundo, José Silva.
Artillería:- 1/a. Sección de Montaña al mando del Capitán Segundo Manuel R. Alcérreca.
Caballería:- El 2/o. Regimiento y un escuadrón del 3/o. Del arma, todos a las órdenes del Coronel Alberto Dorantes.
Servicio de Transporte a lomo de mula: Comandante dependiente directamente del Cuartel General, Manuel Jaramillo.
Comandante del Parque General, Teniente Amado Loyo. Pagador General, el de 1/a. del Ejército, José C. Serret.
La columna estará lista para emprender su marcha a primera orden sujetándose a las prescripciones siguientes ordenadas expresamente por la Secretaría de Guerra.
No irán en los convoyes, por ningún motivo, mujeres ni personas extrañas a la columna, no se llevarán equipajes voluminosos evitándose lo superfluo.
El General en Jefe de la columna recomienda muy especialmente la observancia de estas órdenes, a los Jefes de las unidades y a los comandantes de las secciones en que se dividan los convoyes, los cuales así lo verificarán bajo su más estrecha responsabilidad.
Los cuerpos de Infantería y Caballería llevarán por ahora sus municiones de reserva en sus respectivos trenes de combate y su personal dotado con 200 cartuchos en canana y cartuchera.
La tropa durante la marcha irá vestida de lienzo y la Infantería sólo llevará maletas.
Los Jefes de las Unidades proveerán lo necesario para llevar cinco días de víveres y de forrajes, en el concepto de que los primeros serán apropiados para distribuirlos en frío sobre la marcha, pues durante esos días no podrán confeccionarse “ranchos”. Llevarán asimismo los baldes necesarios para dar agua al ganado dentro de sus jaulas.
Oportunamente se dará la hora en que deba comenzarse el embarque y los Jefes de las unidades se presentarán desde luego a este Cuartel General a recibir instrucciones para que ese embarque se haga en el mejor orden y con la mayor rapidez.
En la marcha se observarán de manera rigurosa las prevenciones que el Reglamento de Transportes de tropas por ferrocarril y los que para el servicio de campaña establece la Ordenanza General del Ejército y el Reglamento respectivo.
De guardia en este Cuartel General, hoy, Teniente de Estado Mayor Agustín M. Rubio y de imaginaria, el del mismo cuerpo, Guillermo Moreno.
Dispone el C. General en Jefe que el Teniente del 3/er. Regimiento, Eduardo Arizmendi, quede comisionado como Oficial de Órdenes en el Cuartel General.
Lo que se hace saber a la guarnición D. O. S. Coronel Jefe de E. M. González. Comunicada. Teniente Ayudante Rubio.
CARTA ABIERTA QUE ESTEBAN CANTÚ DIRIGIÓ A SUS AMIGOS Y PARTIDARIOS DESDE LOS ESTADOS UNIDOS
CONSIDERACIONES QUE TUVE EN CUENTA PARA HACER ENTREGA DEL GOBIERNO DEL DISTRITO NORTE DE LA BAJA CALIFORNIA Y LAS CUALES EXPONGO AQUÍ PARA CONOCIMIENTO DE MIS AMIGOS Y PARTIDARIOS
El convencimiento a que llegué de que el Gobierno del Territorio Norte de la Baja California a mi cargo durante cerca de siete años, era codiciado por varias de las personas que han quedado con influencia política dentro el actual orden de cosas en México, me impulsó a tomar medidas que salvaguardaran los intereses públicos de aquella zona, a cuya formación, como Entidad económica, contribuí con tanto amor como devoción y perseverancia.
Esto por una parte, y por otra, el vehemente deseo de coadyuvar a la resolución de los problemas nacionales, y más que a ningún otro al de la pacificación sobre bases que puedan ser la verdadera y orgánica, me indujeron, cumpliendo con ello de un elemental deber de ciudadano, a buscar una fórmula que realizase ambos ideales, sin poner en peligro ninguno de los intereses vitales de la Patria.
A ese efecto, presté oídos a las indicaciones de personas que juzgo buenos patriotas y hombres de luces, quienes me hablaron de la formación de un Partido Político que buscase, hasta donde fuera racional, la realización de los ideales progresistas que han conmovido a México, respetando su unidad institucional, volviéndolo al carril constitucional, e implantando una firme administración que, a la vez que fuese seria y bien intencionada, caminara con las ideas del siglo. A cuidar los intereses del Territorio Norte de la Baja California, por un lado, y por el otro, a la consecución de la paz orgánica nacional, tendí, pues, cuando pretendí formar el Partido a que he aludido anteriormente; cuando telegrafié al Ciudadano Presidente Provisional en solicitud del aplazamiento de las elecciones, y cuando convoqué al Pueblo Mexicano a las armas para la defensa de sus intereses.
Las cosas caminaron de prisa, y cuando ya caldeadas las pasiones, no quedaba otra solución que la armada, tanto el Ciudadano Presidente Constitucional, como yo, entablamos una serie de pláticas informales por conducto de terceras personas encaminadas a encontrar una solución pacífica que pusiera a salvo, así como, así como los intereses nacionales de la región directamente bajo mi cargo, como los de la República en general.
Antes de pasar adelante, debo hacer notar que la situación en que se halla colocado el Territorio Norte de la Baja California, es muy peculiar. Por su excéntrica posición geográfica con respecto al resto del País, se encuentra prácticamente separado de éste; por su vecindad con los Estados Unidos, depende en mucho económicamente de esta Nación, y por la enormidad
de las obras de irrigación que en él se han llevado a cabo y lo formidable del capital extranjero invertido en el cultivo de las tierras regadas, se hace por extremo delicado todo movimiento armado que pudiera poner en peligro intereses tan vastos y que desgraciadamente están en su mayor parte, en manos extranjeras.
Los intereses afectados, francamente hicieron conocer su propósito de recurrir al auxilio de las armas americanas, en caso de que el orden se turbara, poniendo en peligro sus inversiones. Mis adversarios, me refiero a los locales, organizaban ostensiblemente expediciones armadas para amagar a las poblaciones fronterizas, y las autoridades americanas de la misma frontera, encabezadas por el Agente Consular de los Estados Unidos, iniciaron una serie de actos hostiles hacia mi gobierno que, a la vez que mermaban sus recursos materiales, dañaban el prestigio de mi administración, haciendo que la opinión pública se me volviese en contra, al sentir que peligraban los privilegios y facilidades de que anteriormente disfrutaban. Esta presión exterior se acentuaba a cada instante, hasta que llegó el momento en que se cerraron las fuentes de aprovisionamiento, no sólo de armas y municiones de guerra, sino de artículos esenciales, como la gasolina y otros. En cambio, había tolerancia para el adversario y aún se le alentaba con una actitud francamente parcial.
En breve tiempo llegó el momento en que me ví [sic] ante el dilema de llevar adelante el conflicto hasta sus fines más amargos, o de aceptar un arreglo pacífico. Como en este asunto, no ya mis intereses personales que nada significaban ni los de mi Gobierno, sino los sacratísimos de la Patria eran los que corrían grave riesgo, opté por aceptar el arreglo que me ofreció el Gobierno General, pues a los primeros disparos de la guerra civil, las fuerzas americanas habrían intentado franquear la frontera, so pretexto de asegurar las obras de irrigación, lo que, para salvaguardar la dignidad nacional, me habría obligado a hacerles resistencia y a aceptar todas las consecuencias de ese acto. Al optar por el arreglo, procuré, ante todo, dejar a salvo los intereses del Territorio y los de las personas civiles y militares que me habían prestado el leal concurso de sus voluntades.
No quise cargar con la posible responsabilidad de que la Patria resultara mancillada o mutilada por mi actitud, que si bien se inspiraba en los más sanos móviles, podría, por la fuerza de los acontecimientos, haberme puesto en situación tal, que dicha actitud hubiera sido mal interpretada o condenada por la opinión, y hondamente resentida por mí mismo. Pesé todas las circunstancias del caso y juzgué que lo más patriótico era ceder.
Ya en este suelo americano, en donde ahora resido, he podido darme cabal cuenta de cuál es la corriente de la opinión pública, tanto en este país como en el nuestro, respecto de posibles soluciones armadas a nuestras controversias políticas, y me he llegado a convencer de que, atendiendo la situación general del mundo, de este poderoso país, y a la particular de México, lo más apropiado, si queremos hacer labor eminentemente patriótica, es convertir la lucha armada en lucha política, procurando, dentro de la paz, organizarnos en un Partido que llegue a imponer sus ideales por medio de la persuasión y del voto; y en todo caso, esperar, mientras la voluntad de la Nación se manifiesta en forma inequívoca y da margen a que se le pueda interpretar debidamente.
La continuación de la lucha armada, tan larga ya, expone a la Nación a temibles riesgos que a toda costa hay que evitar. Éstos son de todo orden y linaje; desde el de invasión extranjera en son de intervención o de otra cosa, hasta la completa desmoralización de nuestro pueblo que puede, o bien apartarse por completo de la política, dejando sus asuntos en manos pecadoras de políticos de oficio, o bien prestar oídos a teorías disolventes que le predican que los Gobiernos existen tan sólo para extorsionar a los pueblos y para satisfacer las concupiscencias de bandas de desalmados que convierten a la Patria y sus riquezas en gigantesco botín.
No habiendo proporción entre los peligros a que seguramente se expone a Patria, y los bienes que pueden esperarse de la solución feliz de un nuevo conflicto armado, lo lógico, lo patriótico, es ver de encontrar nuevas soluciones por diferentes vías. Yo personalmente, voy a alejarme por algún tiempo de la cosa pública; voy a dejar que tanto mi espíritu como mi cuerpo se reparen de la terrible presión a que los he sujetado durante años de ruda labor en clima ingrato y extenuativo. Mientras ello se realiza, las cosas seguirán su curso fatal y se creará una nueva situación que permita actuar, en la forma pacífica y política atrás indicada, para bien de la Patria, la que fundada y ardientemente espero vuelva al orden constitucional, afirmando los progresos políticos y sociales a que es tan ampliamente acreedora, y logrando así ver funcionar libremente ese Sufragio Efectivo que, cual ideal intangible, se aleja cada vez que la Patria ensangrentada y angustiada extiende sus manos para alcanzarlo.
Espero que mis amigos sabrán interpretar correctamente los móviles que me impulsaron a obrar como recientemente lo hice, y sabrán apreciar en todo su valor, tanto la presión de que fuí [sic] objeto por parte de los intereses que se creían amenazados, como las consideraciones de linaje patriótico que, para no fatigar la atención, apenas he esbozado. Hay ciertas cosas, por otra parte, que basta enunciar para que desde luego sean perfectamente comprendidas. Pueden creer mis amigos que en todo el proceso de mi actuación no me ha guiado otro fin que el de ser útil a mi país, y jamás tuve la intención, por mis ambiciones o intereses, de constituir una rémora para él o una causa de su perdición y ruina. La actitud que aconsejo, de calmada espera y de actividades políticas que en lo futuro sucedan a las armadas, es la que en conciencia creo indicada y la única que puede llevarnos a un triunfo duradero y fructuoso en bienes para la sociedad en que nos ha tocado en suerte nacer.
Creo no haberme equivocado ni equivocarme en lo que he hecho y ahora manifiesto, pero si así hubiese sucedido, lo que es posible, dada la imperfección humana, puedo asegurar que en mis actos y en mis manifestaciones he sido guiado por las más sanas y puras intenciones, y por mi ardiente deseo de buscar bienestar y grandeza para nuestro desventurado país.
Los Ángeles, California, Septiembre 3 de 1920.
E. CANTÚ

Fotocopia del Telegrama [Arthur] Zimerman, recibido por el embajador alemán en México el 19 de enero de 1917.

Oficio en el que el Coronel Cantú informa sobre el establecimiento del Gobierno del Distrito Norte en Mexicali.

Documento en el cual el señor Ygnacio A. García comunica al subcolector municipal que ha reducido el horario de la cantina de su propiedad. Esto sucedía en 1910, cuando aún era Jefe Político el Coronel Celso Vega, pero ya había peticiones frecuentes al gobierno para que se tomaran medidas en contra de los centros de vicio.

Oficio firmado por el Subprefecto de Mexicali Rodolfo Gallego el 2 de noviembre de 1911. Nótese que el apellido no es ‘Gallegos’ como con frecuencia se menciona en algunas obras.

Nombramiento a favor del C. Licenciado Jacinto Barrera como Secretario de Gobierno del Distrito.

Oficio de Rodolfo Gallego del 24 de agosto de 1911 solicitando la autorización de fondos para mejorar el estado de las calles de Mexicali

Manifiesto en el cual el Cor. Cantú informa al pueblo del Distrito sobre el acuerdo con el ‘Gobierno General’ para entregar el gobierno del Distrito al señor Luis M. Salazar.

Certificación del gobierno del Territorio Norte de Baja California sobre puestos desempeñados por el Coronel Esteban Cantú, con especificación de sueldos.
Marco cronológico de hechos históricos, con rojo los directamente relativos al distrito norte de Baja California, con negro los de carácter nacional
- 1910, 20 de noviembre. El Mayor Esteban Cantú sale de Cuencamé, Durango, rumbo al Estado de Chihuahua.
- 1911, 29 de enero. Toma de Mexicali por fuerzas de Ricardo Flores Magón.
- 1911, 8 y 9 de mayo. Los magonistas toman Tijuana. Muere José María Larroque en defensa de la plaza.
- 1911, 21 de mayo. Tratados de Ciudad Juárez.
- 1911, 25 de mayo. Renuncia P. Díaz a la presidencia.
- 1911, 6 de junio. Madero y León e la Barra, con la representación del gobierno de México, consiguen la autorización de los Estados Unidos para que una expedición militar viaje por territorio norteamericano de El Paso, Texas, a Caléxico, California, para de allí poder cruzar a Mexicali, Baja California.</span
- 1911, 7 de junio. Entrada triunfal de Madero a la Ciudad de México.
- 1911, 8 de junio. Rodolfo L. Gallego se declara maderista.
- 1911, 10 de junio. Rodolfo L. Gallego se levanta en armas a favor de Madero, quien había entrado triunfante a México tres días antes.
- 1911, 18 de junio. Se le comunica al Mayor Esteban Cantú que irá en la Columna Expedicionaria a Baja California con el cargo de Preboste. Objetivo de la expedición: pacificar la región.
- 1911, 22 de junio. La expedición militar que irá a la Baja California se embarca en varios convoyes de Chihuahua a Ciudad Juárez.
- 1911, 22 de junio. El Coronel Celso Vega toma Tijuana de las fuerzas magonistas.
- 1911, 23 de junio. La expedición militar que iría a Baja California llega a Ciudad Juárez.
- 1911, 25 de junio. Cruza la línea internacional la expedición militar y parte por tren de El Paso, Texas, a Caléxico, California.
- 1911, 26 de junio. El Mayor Esteban Cantú llega a Mexicali después de cruzar la frontera en Caléxico, California.
- 1911, 26 de junio. Esteban Cantú es informado que se realizará esa noche un ataque contra la guarnición bajo su mando. El atentado se frustra.
- 1911, 27 de junio. Cantú desarma a tropas de Gallego, les entrega salvoconductos a 55 mexicanos y expulsa del país a 330 norteamericanos que formaban parte de la tropa.
- 1911, 27 de junio. Después de su llegada a Baja California**,** Cantú rinde Parte al Coronel Celso Vega, Jefe Político y Comandante Militar del Distrito en Ensenada.
- 1911, 29 de junio. El General Manuel Gordillo Escudero recibe el gobierno del Distrito Norte del Coronel Celso Vega.
- 1911, 6 de noviembre. Madero toma posesión como presidente.
- 1911, 28 de noviembre. Promulgación del Plan de Ayala. Zapata desconoce a Madero.
- 1912, 25 de marzo. Pascual Orozco desconoce a Madero en el Plan de la Empacadora.
- 1912, 28 de diciembre. El General Manuel Gordillo Escudero deja el gobierno del Distrito a Carlos Ptanick.
- 1912, diciembre. Manuel Gordillo se exilia en San Diego, California.
- 1913. enero. Funge como subprefecto de Mexicali Luis Álvarez Gayou.
- 1913, 6 de febrero. Carlos Ptanick entrega el gobierno del Distrito a Miguel V. Gómez.
- 1913, 7 de febrero. Ing. José Dolores Espinoza recibe de Carlos Ptanick el cargo de Jefe Político del Distrito Norte, que termina el 18 de marzo de 1913. 1913, 19 de febrero. El Congreso del Estado de Coahuila expide un decreto desconociendo a Victoriano Huerta “en su carácter de Jefe del Poder Ejecutivo” y concede autorización a Venustiano Carranza para armar fuerzas que luchen en su contra.
- 1913, 22 de febrero. Madero es asesinado.
- 1913, 20 de febrero. Venustiano Carranza manda telegramas a todos los gobernadores invitándolos a la defensa y recuperación de la constitucionalidad perdida.
- 1913, febrero. Se inicia lucha contra Victoriano Huerta que terminará en agosto de 1915.
- 1913, 15 de marzo. Obregón toma Nogales.
- 1913, 26 de marzo. Se promulga el “Plan de Guadalupe” por el que Carranza desconoce a Victoriano Huerta.
- 1913, 10 de octubre. Huerta desconoce al Congreso de la Unión.
- 1913, septiembre. Cantú derrota a un grupo armado constitucionalista en el desierto, al este de Mexicali.
- 1913, octubre. Miguel V. Gómez entrega el gobierno del Distrito al General Francisco N. Vázquez, huertista.
- 1913, 14 de noviembre. Cantú derrota a una fuerza armada constitucionalista en el lugar llamado La Islita que era comandada por el General Rodolfo Gallego.
- 1913, 24 de noviembre. Margarita Ortega, después de ser torturada, es fusilada en las afueras de Mexicali. Antes había sido capturada por Rodolfo Gallego
- 1913, diciembre. Se inicia siembra de algodón en Mexicali.
- 1914, abril. Juan Lojero es Subprefecto en Mexicali.
- 1914, primavera. Villa toma Torreón y Zacatecas del ejército federal de Huerta.
- 1914. Mr. Bowker, gerente de la “Colorado River Land Co.”, trata de que el General Viljoen le ayude a llevar un ataque a la Baja California.
- 1914, mediados del año. Cantú escapa a Calexico para evitar ser fusilado por órdenes de Juan Lojero.
- 1914, 15 de julio. Huerta deja el poder y huye de México. Deja el gobierno en manos de Francisco Carvajal, quien también huye el 13 de agosto.
- 1914, 13 de agosto. Se firman los Tratados de Teoloyucan.
- 1914, agosto. Juan Lojero huye a los Estados Unidos abandonando los cargos de Subprefecto Político de Mexicali y Jefe de la Guarnición de esa plaza.
- 1914, 20 de agosto. David Zárate llega al gobierno del Distrito en forma interina después de Francisco N. Vázquez, depuesto por el Ayuntamiento de Ensenada.
- 1914, 3 de septiembre. El Mayor Baltasar Avilés es nombrado por Francisco Villa Jefe Político del Distrito Norte de Baja California, por conducto del Gobernador de Sonora José María Maytorena.
- 1914, 12 de septiembre. El Mayor Baltasar Avilés tiene un acuerdo en Mexicali con el Coronel Esteban Cantú, representante de la guarnición de Mexicali, y con el Coronel Fortunato Tenorio, de la guarnición de Ensenada.
- 1914, 27 de septiembre. David Zárate entrega el gobierno del Distrito al Mayor Baltasar Avilés, designado éste por Francisco Villa, por conducto de José María Maytorena.
- 1914, 1º de octubre. Se instala la Convención Revolucionaria en la Ciudad de México.
- 1914, 4 de octubre. La Convención Revolucionaria nombra Presidente de la República a Venustiano Carranza.
- 1914, 4 de noviembre. Baltasar Avilés decreta la creación de la Municipalidad de Mexicali.
- 1914, 6 de noviembre. La Convención de Aguas Calientes elige como Presidente Provisional de la República al General Eulalio Gutiérrez. Termina su gobierno el 15 de enero de 1915.
- 1914, 21 de noviembre. Venustiano Carranza sale de México rumbo a Veracruz.
- 1914, diciembre. En México hay dos presidentes: Venustiano Carranza y Eulalio Gutiérrez.
- 1914, diciembre. El Coronel Esteban Cantú se hace cargo de la Jefatura Política del Distrito y de la Comandancia Militar.
- 1915, 1º de enero. Esteban Cantú se hace cargo oficialmente del Gobierno del Distrito Norte de la Baja California.
- 1915, 6 de enero. Carranza promulga ley que declara la nulidad de las enajenaciones de tierras anteriores a la fecha.
- 1915, 16 de enero. Eulalio Gutiérrez, Presidente de la Convención, huye de la ciudad de México.
- 1915, 20 de enero. Francisco Villa pide a Cantú se haga cargo de la jefatura del Distrito y de la comandancia militar.
- 1915. El General Viljoen, a petición de Harry Chandler, arma a un grupo de filibusteros para apoderarse de la Baja California pero las autoridades norteamericanas lo descubren e impiden.
- 1915, primavera. Villa es derrotado por Obregón.
- 1915, junio. Tropas de Villa sufren derrotas consecutivas.
- 1915, 24 de agosto. Llega al Distrito Norte el Coronel Enrique Anaya enviado por la Convención de Aguas Calientes para sustituir a Cantú en el gobierno, pero no logra su objetivo.
- 1915, octubre. Calles logra victoria en Sonora sobre villistas. Guaymas es ocupada por fuerzas constitucionalistas y villistas huyen a Empalme.
- 1915, 15 de octubre. Esteban Cantú lanza un manifiesto a la nación por el cual rompe con la Convención de Aguas Calientes. Adopta el lema “Patria, constitución y Paz”, antes era “Constitución y Reformas”.
- 1915, 15 de noviembre. Cantú informa al pueblo que a partir del día 22 de noviembre quedan suprimidas las estampillas de la Renta Federal del Timbre que habían sido expedidas por al gobierno convencionista.
- 1915, noviembre. El Ing. Luis Robles Linares inicia los trabajos del Camino Nacional, los que se interrumpen por su fallecimiento.
- 1915, noviembre. Tropas villistas son derrotadas en Sonora por fuerzas carrancistas.
- 1915, diciembre. Estados Unidos reconoce a Carranza y prohíbe venta de armas a Villa.
- 1916, 9 de marzo. Soldados de Villa atacan el poblado de Columbus en territorio norteamericano.
- 1916, 14 de marzo. La expedición punitiva en busca de Villa entra a territorio mexicano procedente de Columbus.
- 1916. El ingeniero Alducín se hace cargo de los trabajos para seguir con la construcción del Camino Nacional.
- 1916, 19 de octubre. Cantú concede a los jueces de primera instancia facultades que antes correspondían sólo a los jueces de distrito federales.
- 1916, 16 de noviembre. El Coronel Cantú declara nulas y caducas las concesiones otorgadas a las compañías deslindadoras y de colonización. Les embarga tierras las cuales son vendidas a pequeños campesinos mexicanos.
- 1916, 30 de noviembre. Cantú grava las operaciones bancarias.
- 1916, 30 de noviembre. Se instala el Congreso Constituyente en Querétaro.
- 1916-1917. En este ciclo agrícola se sembraron 18 000 hectáreas de algodón y se cosechan 27 000 pacas de la fibra. Se establecen las primeras plantas despepitadoras en Mexicali.
- 1917, 31 de enero. Sesión de clausura del Congreso Constituyente.
- 1917, 5 de febrero. Se promulga la nueva Constitución (reforma de la de 1857).
- 1917, 8 de marzo. Se crean las municipalidades de Tecate y Tijuana.
- 1917, 13 de abril. Se declararon nulas las elecciones que se habían verificado en Tijuana. Esta ciudad continúa como sección municipal de Ensenada.
- 1917, 6 de abril. Estados Unidos entra a la primera guerra mundial.
- 1917, 17 de abril. V. Carranza decreta la nulidad y caducidad de las concesiones de tierras a favor de las compañías deslindadoras y de colonización.
- 1917. La “Golden West League” invita al Gobierno del Distrito a una reunión en San Diego en la que algunos norteamericanos proponen solicitar la compra de la Baja California.
- 1917, 1º de mayo. (a mayo de 1920). Carranza se hace cargo de la Presidencia de la República.
- 1917, 15 de mayo. El Presidente Carraza reconoce a Cantú como Gobernador del Distrito.
- 1917. Se tienden líneas telegráficas que unen a las poblaciones del Distrito Norte.
- 1918, marzo. Se inaugura el Camino Nacional que une las ciudades del Distrito Norte.
- 1918, 19 de agosto. Estando en Tijuana, Cantú expide un acuerdo prohibiendo la salida de trigo del Distrito para que no se agoten las existencias y se perjudique el pueblo.
- 1919. Se hace propaganda por la campaña presidencial por partidarios de Álvaro Obregón y Pablo González. Carranza no acepta a ninguno de los dos, su preferencia es el Sr. Bonillas.
- 1919. El senador por Arizona Henry F. Ashurt presenta al Congreso de los Estados Unidos un proyecto para lograr la anexión de la Baja California.
- 1919, 13 de enero. Se introduce en el Senado de California una iniciativa para pedir a México la compra de la Baja California.
- 1919, principios. Llegan al Distrito Norte muchos trabajadores procedentes del interior del país, principalmente de Sonora y Sinaloa. Cantú detiene a 2000 trabajadores chinos procedentes de Hong Kong contratados para los campos algodoneros, dando así preferencia a trabajadores mexicanos.1
- 1919, 2 de febrero. El Gobernador Cantú publica una carta abierta dirigida a pueblo y gobierno norteamericanos refutando y criticando las tendencias anexionistas del senador Ashurt.
- 1919, 23 de junio. Se inicia la construcción del Palacio de Gobierno en Mexicali.
- 1919. Soldados se rebelan en Los Algodones contra Cantú, los cabecillas son capturados y fusilados.
- 1920, 13 de abril. El Estado de Sonora desconoce a Carranza.
- 1920, 15 de abril. Se promulga el Plan de Agua Prieta por el que se desconoce a Carranza.
- 1920, 7 de mayo. Sale Carranza de México rumbo a Veracruz.
- 1920, 9 de mayo. Entra Álvaro Obregón a México.
- 1920, 21 de mayo. Venustiano Carranza es asesinado en Tlaxcalaltongo, Puebla, por tropas del General Rodolfo Herrero.
- 1920, 1º de junio. Adolfo de la Huerta asume provisionalmente la presidencia, por un período hasta el 30 de noviembre de 1920.
- 1920, 4 de junio. Ayuntamiento de Mexicali dirige telegrama al Presidente Adolfo de la Huerta solicitándole que Cantú permanezca en el Gobierno del Distrito.
- 1920, 24 de julio. Cantú se dirige a de la Huerta pidiéndole que se aplacen las elecciones para diputados federales y Presidente de la República y que no se permitan imposiciones.
- 1920, 28 de julio. Esteban Cantú publica un escrito dirigido al pueblo del Distrito y al pueblo mexicano, atacando fuertemente al Presidente Interino de la Huerta e invitando a la gente a tomar las armas para defenderse contra la expedición militar que se prepara en su contra.
- 1920, 29 de julio. Expedición Militar en contra de Cantú se embarca en Manzanillo en el “Vicente Guerrero” y el “Bonita”, con destino a Mazatlán.
- 1920, 4 de agosto. El Secretario de Guerra Plutarco Elías Calles declara a El Universal y Excélsior que Cantú es un rebelde.
- 1920, 18 de agosto. El Coronel Cantú entrega el gobierno del Distrito Norte a Luis M. Salazar.
- 1920, 28 de agosto. Es licenciado el 25º Regimiento de Infantería, al no aceptar ninguno de sus hombres integrarse al ejército de la revolución.
- 1920, 1º de septiembre. Llegan a Mexicali las tropas mandadas por el gobierno federal.
- 1920, 3 de septiembre. Cantú explica desde Los Ángeles en un manifiesto las razones que lo obligan a entregar el gobierno del Distrito pacíficamente a Luis M. Salazar.
- 1920, 29 de septiembre. El Ingeniero Manuel Balarezo inicia su gobierno en el Distrito Norte después de recibirlo de Luis M. Salazar.
- 1920, 1º de diciembre. Álvaro Obregón toma posesión como Presidente de la República.
- 1966, 15 de marzo. Muere en Mexicali, B.C., el Coronel Esteban Cantú.
Anguiano, op.cit., p. 76. ↩︎