Aunque no siempre justos, dos parámetros usuales para valorar la obra de un gobernante son el legado material que deja para el pueblo en la entidad que ha gobernado, y el incremento de la población durante su mandato. Si ese legado es importante generalmente significa varias cosas, por ejemplo que los recursos económicos de la época se manejaron con eficiencia, que hubo fuentes de trabajo, y que en general se buscó el bienestar de la población. También puede significar orden en la administración pública, capacidad para seleccionar a los colaboradores principales, además de la sensibilidad para percibir cuáles son las cosas que más necesita el pueblo. A continuación se hace referencia a lo anterior respecto a la administración cantuista.
En el ciclo agrícola de 1913 a 1914, un poco antes de que Cantú asumiera el gobierno del Distrito, se sembraron 4 400 hectáreas de algodón, lo que dio una cosecha de 3 700 pacas1, y poco antes de que tuviera que dejar el poder, la siembra de la fibra ascendió a 40 000 hectáreas, casi diez veces la extensión del primer ciclo. Éstos pueden ser referentes que dan idea del progreso y dinamismo económico que se dieron en la región durante el gobierno del Coronel. Por otra parte, no fue casualidad que mientras en la mayoría de las entidades del país la población no aumentó en la segunda década del siglo XX, y aun se redujo, la del Distrito Norte se incrementó de 9 760 habitantes a 23 537, lo que representa un 141% de aumento, y sólo en el municipio de Mexicali, de 1600 habitantes que aproximadamente vivían allí en 1910, la población aumentó a 14 599 en 1921. Queda claro que fueron factores determinante para que se diera tan espectacular incremento de la población no sólo las fuentes de trabajo que había y a los salarios que se pagaban, sino también a la paz que prevaleció en el Distrito de 1915 a 1920, lo que atrajo a miles de colonos procedentes de muchas partes del país y del sur de California. Nacía entonces lo que con el tiempo se convertiría en un polo de desarrollo importante del noroeste mexicano.
La investigadora María Eugenia Anguiano Téllez afirma en su obra “Agricultura y migración en el Valle de Mexicali”:
…Durante su régimen [de Esteban Cantú], y a pesar de la contienda revolucionaria, el gobierno adquirió la fuerza económica y autoridad política necesarias para dar continuidad al desarrollo de la región. Los mexicanos que huían de la revolución encontraron como alternativa de vida al próspero y pacífico Territorio Norte de la Baja California2. Tal vez esta fue una de las razones por las cuales el antes semidesierto territorio del Distrito fue poblado, durante décadas, principalmente por gente que llegaba de otros estados y los nativos de este territorio eran escasos.
Aquí cabe mencionar que nada más en 1915, se construyeron en Mexicali más de doscientas casas, según lo señala el señor Francisco L. Montejano en su informe como Presidente Municipal de la ciudad, lo que da una idea no sólo del importante flujo migratorio que se había generado hacia Baja California, sino de la facilidad que los inmigrantes encontraban para establecerse construyendo su propia casa.

Gráficas con el % de población de Mexicali y el resto del Distrito. En las gráficas se observa el mayor incremento de población en el Municipio de Mexicali, especialmente en la segunda década del siglo que corresponde a la administración cantuista, consecuencia del dinamismo económico.3
Por alguna razón, en la personalidad del Coronel Esteban Cantú quedó grabado el pensamiento de que el valor superior en cualquier sociedad es la educación, y como si fuera pieza fundamental, de allí pueden derivarse todos los bienes a los que aspiran los seres humanos. Sería ocioso buscar en su infancia y juventud alguna razón que provocó en el hombre maduro aquella pasión por la educación, y sólo basta decir que fue un gobernante que tuvo conciencia de la grave responsabilidad del Estado como promotor de ella.
Por lo pronto, y como para complementar el presupuesto destinado para tan importante objetivo, se decretó un impuesto de tres pesos oro nacional, trimestralmente, que deberían pagar los hombres mayores de 18 años con el propósito de mejorar la educación. Una buena parte de la población del Distrito Norte estaba dispersa en el campo, fuera de los poblados mayores, por lo que Cantú se dio cuenta que aparte de las escuelas de las ciudades, era necesario hacer centros educativos rurales, sobre todo en el extenso Valle de Mexicali. Las actividades agropecuarias serían de lo más importante para el gobierno, y la población dedicada a ellas estaba en el campo. Los edificios escolares que mandó construir en la zona rural no eran construcciones de gran tamaño, pues estaban destinadas a la atención de pequeños grupos de niños, pero sí eran estructuras de suficiente amplitud para la tarea educativa, y capaces de proporcionar a los alumnos la indispensable comodidad para lograr un buen aprovechamiento.
Los primeros funcionarios que atendieron el sistema educativo en el Distrito Norte fueron el profesor Ramón Rodríguez Aguilar, como Director de Educación, residente en Ensenada; y el profesor Matías Gómez, Inspector de la Zona Norte con residencia en Mexicali. Éste ocuparía poco después la Dirección de Educación del Distrito no sólo por sus méritos pedagógicos, sino por su apasionado amor a la niñez mexicana y eficiencia en el desempeño de su puesto. Se dan enseguida los nombres varias escuelas que hicieron los ayuntamientos y el gobierno del Distrito: Escuela Cecilio Garza, en Bataque, en honor del defensor de Los Algodones durante el ataque del magonista Stanley Williams4; Escuela La Hechicera, en la colonia de ese nombre; Escuela de la Colonia San Isidro; Escuela Mixta Leonardo Bravo, en la Colonia Castro; y sendas escuelas en las colonias Rivera y Cucapá. En la ciudad se hicieron las siguientes: Escuela de Niñas de Mexicali; Escuela Primaria Superior Cuauhtémoc de Mexicali, que también funcionó como nocturna para adultos, inaugurada el 16 de septiembre de 1916; en Mexicali también las escuelas Justo Sierra, la Corregidora; la del Club Atlético; la rural de Pueblo Nuevo; y la de la Colonia Sonora. También había escuelas en Los Algodones, Ensenada, Maneadero, Tecate, Santo Tomás, Real del Castillo y Tijuana. La Escuela Miguel F. Martínez de Tijuana, anteriormente llamada “Escuela Nacional Número tres” debe su nombre definitivo al Coronel, quien así lo determinó en 1919 como homenaje de uno de los personajes que más admiraba: el gran maestro neoleonés que tanto hizo por la educación de su estado y del país.

Escuela Superior Cuauhtémoc, primera construcción de concreto en Mexicali. Su costo fue de $150,000.00 pesos, inaugurada en 1916 durante el gobierno del Coronel Esteban Cantú.
El Coronel Cantú quería un diagnóstico objetivo y realista de la situación que guardaba el Distrito en materia educativa, por lo que ordenó al profesor Matías Gómez que realizara un viaje de inspección desde Ensenada hasta Calmallí. El maestro Gómez se aprestó de inmediato para cumplir con aquella disposición, y a lomo de mula, acompañado sólo por un guía y una bestia con la carga indispensable para el viaje, salió a su destino, cumpliendo con la difícil encomienda a toda cabalidad, aunque en varias ocasiones estuvo a punto de perder la vida junto con su acompañante al extraviarse en las zonas desérticas de la península. Como resultado de su exploración, Don Matías escribió el libro “Breves Apuntes geográficos del Distrito Norte de la Baja California”, que se publicó en 1918.
En el capítulo de su obra titulado “Instrucción Pública”, el maestro Gómez expresó:
El Gobierno del Distrito se ha venido preocupando por el Ramo de Instrucción Pública y ha abierto nuevas escuelas hasta en pequeñas rancherías, cuyo censo escolar apenas llega a diez alumnos de ambos sexos.
El Distrito cuenta con veintiséis escuelas, de las cuales veinte son Elementales; cuatro Superiores que comprenden también la Instrucción Elemental y dos Nocturnas para Adultos.
Las Escuelas Elementales están establecidas en Calmallí, El Rosario, San Quintín, Santo Domingo, San Telmo, San Vicente, Santo Tomás, La Grulla, El Maneadero, Guadalupe, Real del Castillo, El Álamo, El Carrizo, Cerro Colorado, Tecate, Valentín, Los Algodones, Colonia Castro, Colonia San Isidro y Colonia Rivera. (Las cuatro > últimas las sostiene el Municipio de Mexicali).
De las cuatro Superiores, dos están en Ensenada; una en Tijuana y otra en Mexicali. Las Nocturnas están: Una en Ensenada y otra en Mexicali.
A estas escuelas concurren anualmente por término medio, como 1 500 niños de ambos sexos, y están servidos por 26 Directores, 28 Ayudantes y 23 Profesores de asignaturas especiales.
Las Escuelas del Distrito dependen del Gobierno del mismo para cuya marcha técnica y administrativa hay una Dirección General de Instrucción Pública y tres Inspectores de Zona5.
Al referirse a Ensenada, el maestro Gómez expresó lo siguiente:
…Muy rara será la persona en esta Ciudad que no sepa leer ni escribir…
lo que da una idea del servicio educativo que se proporcionaba al pueblo del Distrito Norte en aquella época. ¿De qué población de la República podría decirse lo mismo actualmente?
En México y otros países por aquel tiempo los grupos escolares eran unisexuales, y sólo en países avanzados se había reconocido la ventaja formativa en los niños que asistían a escuelas en que se aplicaba la coeducación escolar; los prejuicios producto de la ignorancia y el fanatismo tendían a que se conservara la educación en grupos de niños separados por sexo, pero el Profesor Matías Gómez tuvo la iniciativa, quizá de las primeras en el país, de que las escuelas del territorio fueran mixtas, de acuerdo con criterios modernos que tardarían años en generalizarse en el resto del sistema educativo nacional6.
El gobierno de Cantú dotó su sistema educativo con profesores de gran vocación, casi todos venidos de otras regiones del país, y se preocupó por mantener y aun elevar su nivel profesional y académico. Para esto, instauró un programa de diez becas para quienes quisieran estudiar la noble carrera del magisterio en la Escuela Preparatoria y Normal de Mexicali, en donde se pudieron ir formando los mentores que atenderían los planteles que se iban creando. Algunos de los ameritados maestros que atendieron esa escuela fueron Luis Vargas Piñera, Alfredo E. Uruchurtu, Herminio Ayala, Cristóbal Aguillón, Francisco L. Rodríguez, José Vázquez, Eva Barajas, Consuelo Bermúdez y S. Gutiérrez Cruz. Los directores de educación que tuvieron a su cargo la honrosa tarea de impulsar la educación en el Distrito Norte, y que lo hicieron a plenitud, fueron los profesores Ramón Rodríguez Aguilar y Matías Gómez.
El Coronel Cantú y su Secretario de Gobierno, el licenciado Jacinto Barrera, decidieron a finales de 1918, construir un edificio propio para sede del gobierno del Distrito Norte. Para ello, lanzaron el 9 de diciembre de 1918 una convocatoria que se publicó en el “Calexico Chronicle” con objeto de que presentaran sus proyectos quienes se interesaran en llevar a cabo la obra. Se recibieron quince proyectos de compañías constructoras norteamericanas y arquitectos en lo particular de los dos países para participar en el concurso.

Rectoría de la Universidad Autónoma de Baja California en Mexicali.
El 24 de marzo de 1919 fue designado por el gobierno el jurado que se encargaría de estudiar los planos entregados y emitir un fallo a favor del que cumpliera de mejor forma las especificaciones exigidas. Este jurado lo formaban los ingenieros egresados de la Escuela Especial de Ingenieros de México Luis Guerrero Romero, Ernesto Ostos y Carlos Cacho, y el 29 de marzo de 1919 designaron como ganador del concurso a la compañía “Henry Clarke Construction Company” de Los Ángeles, California. El costo de la obra fue de $211 000.00 pesos oro nacional, los que eran equivalentes aproximadamente a $105 500.00 dólares de aquella época. Aunque era su obra, no tocó a Cantú inaugurar el nuevo edificio del palacio de gobierno, sino al General y Licenciado José Inocente Lugo, el 15 de septiembre de 1922. Todavía hoy, como sede de la rectoría de la UABC, la construcción impresiona por su belleza y sobriedad. Los datos anteriores muestran una administración avanzada para su tiempo, pues cuando menos en éste y otros casos ya mencionados, se hizo una verdadera licitación pública entre muchas compañías y particulares interesados, con objeto de realizar la obra con un costo justo de manera que reuniera los requisitos fijados por expertos designados por el gobierno.
Aunque las obras materiales espectaculares como el edificio de la Escuela Cuauhtémoc y el Palacio de Gobierno en Mexicali impresionan todavía hoy por sus dimensiones y belleza, el gobierno de Cantú destinó una buena cantidad de recursos a modernizar las ciudades con la infraestructura urbana indispensable en materia de drenaje, alumbrado público, introducción de agua potable, la prestación de servicio de limpia, el embanquetado en las principales calles y la mejora del servicio de correo. Para el descanso y diversión sana del pueblo, el ayuntamiento de Mexicali creó el parque Héroes de Chapultepec, cuyo kiosco se inauguró el 20 de junio de 1915.
Después de que Cantú realizó las primeras entradas a San Felipe, la colonia de pescadores que radicaba en el pequeño puerto creció, sobre todo por trabajos de exploración que permitieron localizar, aparte del llamado Pozo de San Felipe otras fuentes de agua potable al norte y al sur del mencionado lugar. En favor de la actividad portuaria se realizaron labores de sondeo lo que permitió localizar el sitio más adecuado para la construcción de un muelle al norte del poblado, pues frente al antiguo pozo donde se localizó inicialmente el campamento original, la poca profundidad del mar dificultaba las actividades de embarque y desembarque. El puerto de San Felipe se convertía poco a poco en una comunidad estable con un futuro promisorio.

Profesor Matías Gómez, Director de Educación durante el gobierno del Coronel Esteban Cantú y promotor de la extraordinaria obra educativa de aquella administración.
Don Matías nació en 1875 en Nochistlán, Oaxaca, y llegó a Baja California en 1912 como Inspector de Zona. En su recorrido de inspección por el Distrito Norte de Baja California, tardó 12 días de ida hasta Calmallí, y 15 de regreso, habiendo conocido a maestras que nunca habían recibido pago alguno por su labor. Preocupado por la lejanía de Calmallí, pidió al gobierno del Distrito que se estableciera una inspección escolar en Mulegé, Distrito Sur, que quedaba a sólo dos días de camino del poblado, para hacer no sólo una supervisión más efectiva, sino poder en lo adelante efectuar el pago oportuno a la humilde profesora.
Anguiano Téllez, op.cit., p. 118. ↩︎
Ibid, p. 76. ↩︎
Datos tomados de Anguiano Téllez, op.cit., p. 125 ↩︎
Cecilio Garza era teniente de la policía en Los Algodones, al este de Mexicali, y fue asesinado al tratar de defender el poblado contra un grupo de unos 30 norteamericanos magonistas, que a bordo de un tren del ferrocarril Inter-California y bajo el mando de Stanley Williams tomaron e incendiaron el indefenso villorio. ↩︎
Matías Gómez, Breves apuntes…, op.cit., pp. 74, 75. ↩︎
En la actualidad, la mayoría de las escuelas primarias del país tienen grupos unisexuales. ↩︎