…Voy a morir a manos de los indios, sus flechas rasgarán mi carne en venganza por el mal trato que ejercí contra ellos, y nuestra violencia despiadada a sus mujeres. Además, asesiné al capitán Diego de Becerra, por lo que ahora debo pagar con mi vida mis propios hierros…1
Fortún Jiménez desembarca en la bahía de La Paz, y pronto es asesinado por los nativos
Mientras tanto, ¿Qué había sucedido con Diego de Becerra? El piloto del “Concepción” Fortún Jiménez Bertandoña, apoyado por una parte de la tripulación que no aceptaba el trato despótico del capitán Diego de Becerra, encabezó un motín frente a las costas de Colima y lo asesinó mientras dormía; después desembarcó a los heridos y a dos frailes franciscanos que venían en la tripulación original2, mientras que él y los marinos rebeldes hicieron proa al noroeste, y después de tocar varios puntos de la costa llegaron a una bahía desconocida que llamaron, según Clavijero3, Seno de la Cruz, hoy La Paz; aquí cabe aclarar dos cosas, primero que el antiguo topónimo, según la mayoría de los autores, fue empleado por primera vez por Cortés, cuando desembarcó en ese lugar en una expedición encabezada por él mismo de lo cual se habla más adelante, y segundo, que el lugar en que saltaron inicialmente a tierra debe haber sido el puerto de Pichilingue, en lo que hoy es una playa de La Paz, y que en un principio se pensó que era una isla.

Las islas 10, 11 y 12 forman el Archipiélago de las islas Revillagigedo.
Elaborado por A. Ponce Aguilar sobre mapa en blanco de INEGI.
- (AZUL) Diego Hurtado de Mendoza, 1532
- (VERDE) Hernando de Grijalva, 1533
- (VERDE) Hernán Cortés, 1535
- (VERDE PUNTEADO) Fortún Jiménez, 1533
Al poco tiempo los nativos, agraviados por el mal trato que les daban aquellos extraños visitantes, especialmente a sus mujeres, los atacaron y mataron a 21, incluido Fortún Jiménez, quien, según algunos historiadores fue asesinado en la Isla del Espíritu Santo. Dos sobrevivientes de la masacre se hicieron a la vela en el “Concepción”, aunque otras versiones dicen que escaparon en el batel que llevaban4, y pudieron llegar a Chiametla, en donde las fuerzas de Nuño de Guzmán los apresaron y se apoderaron del “Concepción” con todo su equipo. Aunque Cortés pidió a la Audiencia que Guzmán le devolviese el navío, aquella máxima autoridad nada efectivo hizo de momento y tendría que ser el mismo Cortés quien, después, recobraría lo que quedaba de su pequeña embarcación, como se expresa párrafos adelante. De momento, Guzmán la usó en una expedición que mandó por el Golfo de California en busca de perlas.
Fortún Jiménez puede considerarse como el primer europeo que desembarcó en tierra peninsular; quienes escaparon con vida de la expedición propagaron informaciones sensacionales sobre aquella tierra que consideraron isla, especialmente por las perlas que los nativos sacaban de las aguas del Mar Bermejo. Cortés, por fin, tenía la información anhelada sobre una isla en la que los nativos se adornaban con perlas. El conquistador interrogó a los marineros, pero se desconoce en detalle la información que recibió de ellos, así como el castigo, si es que lo hubo, que les aplicó por el motín realizado. Es casi seguro que algunos de los marineros que lograron llegar hasta Cortés procedentes de aquella colonia, durante su estancia en ella habían intercambiado baratijas por perlas de los indios, y el conquistador pudo haber tenido algunas en sus manos, lo que habría avivado más su esperanza de encabezar una expedición colonizadora que llegara hasta la supuesta isla que con tanto afán había buscado.
La tercera expedición a la península de Baja California es encabezada por Cortés
En 1535 se tuvo noticia en la Nueva España de la próxima expedición que llevaría a cabo Cortés hacia California, la tercera, lo que despertó gran interés entre los sectores de la población que se relacionaban con el tema exploratorio gracias a la popularidad del conquistador; lo que facilitó el reclutamiento del personal diverso que se necesitaría para fundar una colonia en la supuesta isla de California. Tres barcos fueron construidos por orden de Cortés en los astilleros de Tehuantepec: el “Santa Águeda”, el “San Lázaro” y el “Santo Tomás”, el primero de 240 toneladas y el último de 40, flotilla que navegó al puerto de Chiametla, en la desembocadura del río Baluarte en las costas de Sinaloa, para esperar el contingente terrestre encabezado por el mismo conquistador.
En la preparación de la magna expedición, Cortés se endeudó más de lo que ya estaba, habiendo llegado a empeñar hasta las joyas de su esposa, pero al fin reunió todo lo necesario y se dirigió por tierra a Chiametla, al frente de un numeroso contingente formado por soldados, colonos, obreros y caballada. Antes de llegar al puerto, Cortés tuvo que enfrentarse al desafío de Nuño Beltrán de Guzmán, quien le prohibió el paso por los territorios de su gobernación, que incluían, entre otras, las provincias de Jalisco, Colima, Nayarit y Sinaloa, ante lo cual el conquistador respondió en carta fechada el 24 de febrero de 1535, que iba por encargo del rey, pero además, con su carácter de Capitán General de la Nueva España y de la Mar del Sur, un gobernador provincial no podía interferir su mando ni impedirle el cumplimiento de un mandato real5.

Embarcaciones españolas del siglo XVI
Cabe señalar que antes, Cortés había solicitado a la Audiencia que se obligara a Nuño de Guzmán a devolverle el “Concepción”, barco que ilegalmente le había incautado, pero aquella autoridad poco o nada efectivo hizo para tal fin. Cuando llegó a su destino, Cortés encontró su navío, pero saqueado por los hombres de Nuño de Guzmán.
Gómara menciona que el contingente reunido por Cortés estaba formado por 300 españoles, 37 mujeres y 130 caballos, …y embarcose… con la gente y caballos que cupieron…6 Así sucedió el 15 de abril de 1535, y tres días después, la flotilla, con Cortés al mando, zarpó de Chiametla hacia California, llevando caballos y soldados como vanguardia en el proceso colonizador que se intentaría, y dejó con los que se quedaban en tierra a Andrés de Tapia como capitán, un antiguo compañero desde la época de la conquista del imperio azteca. Las mujeres se quedaron con Tapia para esperar el segundo cruce de Chiametla a la península.
Debe aquí aclararse que Tapia, extremeño como Cortés, fue uno de los más fieles compañeros del conquistador, pues no sólo participó activamente con el marqués en la conquista de Tenochtitlán, sino que además de ser pieza importante en las expediciones a la península, llegó a tener el cargo de mayordomo de palacio en Cuernavaca, lo que da una idea del poder que le había concedido su señor, también estuvo presente con el conquistador en la batalla de Argel, y paralelamente a la decadencia política y económica del marqués, murió pobre, dejando como legado una crónica de la conquista de Tenochtitlán, breve trabajo que fue de utilidad a López de Gómora para escribir su obra, y es posible que el mismo Bernal Díaz del Castillo se haya servido de él. Murió en la Nueva España en 1561.
Cortés, en La Paz, envía sus embarcaciones en busca de víveres y lo que a aquéllas sucedió
Debido al mal tiempo, la expedición tardó más de dos semanas en llegar a costas californianas, saltaron a tierra …en el lugar en el que mataron a Fortún Jiménez…, según López de Gómara7, a tres leguas de la isla que el conquistador llamó Santiago, hoy isla Cerralvo. Ese punto, conforme al dato de la distancia mencionada habría que ubicarlo en lo que hoy es tierra firme de la península californiana, al oeste de la isla que se menciona, cerca de una punta que llamó Cortés Sierra de San Felipe, la cual podría corresponder a la actual Punta Gorda o a un lugar un poco más al sur, aunque esto es sólo una suposición. El 1º de mayo de 1535 la flotilla entró y se hizo el desembarco en lo que hoy es la bahía de La Paz, en el actual puerto de Pichilingue, después de haber pasado muy cerca de las islas que actualmente llevan por nombre Cerralvo, Espíritu Santo y San José, y que bautizó respectivamente como Santiago, San Miguel y San Cristóbal.
Fiel a la costumbre española de bautizar los lugares descubiertos con el nombre del santo o fiesta que se celebraba ese día, el conquistador llamó Santa Cruz al puerto en que desembarcó, siendo los días 3 y 10 de mayo de 1535 cuando se levantaron sendas actas de la toma de posesión, legalizando así la pertenencia de aquel territorio para España y la calidad de Cortés como gobernador del mismo. Debe aclararse que los exploradores tardaron 16 días en realizar el cruce del Golfo de California debido a tormentas y vientos contrarios, y a pesar del mal tiempo, sólo se perdieron 6 caballos, uno de ellos un alazán muy querido por el marqués.
Cortés sabía por experiencia las dificultades que podían presentarse inesperadamente en la navegación por mares desconocidos, y aun así confiaba en su propio liderazgo y valor personal para enfrentar los contratiempos que fueren, pero lo que no pensó el conquistador, fue que situaciones y riesgos inesperados caerían poco después sobre la flotilla expedicionaria y la colonia de Santa Cruz, sobre todo fuertes tormentas, calmas prolongadas, falta de agua potable, desconocidos bajos y arrecifes cercanos a las costas, agresividad de los nativos, y escasez de provisiones.
Tan pronto como organizó su estancia inicial en Santa Cruz, Cortés mandó sus tres navíos para que trajeran las provisiones y la gente que había quedado en Chiametla bajo el mando de Andrés de Tapia, pero no llegaban aun a su destino cuando fueron sorprendidos por una tormenta que los lanzó hacia el noreste, acabando aparentemente muy cerca y al norte de la Bahía de Topolobampo.
La ubicación de sus ríos y bahías son enigmas aún no resueltos; las fuentes consultadas para
identificar hasta donde es posible los puntos del litoral, son los datos de Wagner y el moderno mapa
de la Sociedad Geológica Mexicana que se cita más adelante.- Río San Pablo, (podría ser lo que fue desembocadura del río Fuerte).
- Río San Pedro, (Podría ser una rama del río Fuerte o la bahía de Topolobampo).
- Petatán o Petatlán de los Remedios, aparentemente el actual río Sinaloa.
- De los Trabajos o Río Guayabal.
- Posiblemente la actual Bahía Lehuguilla, (u Ohuira según Wag.)
- Posiblemente bahía de Navachiste o Topolobampo y Ohuira.
- Culiacán.
- San Miguel.
- Chiametla, hoy Baluarte.
- Aztatán o Aztatlán.
- Xalisco.
- Bahía de Banderas, y Cabo Corrientes en su extremo sur.
- Isla de las Perlas.
- Is. De Santiago.
- San Felipe.
- Punta Tosca, posiblemente.
- Litoral occidental de la península.
- La Paz, antes Santa Cruz.
- Cabo San Lucas, posiblemente cabo o bahía “California”, y también llamado Punta Ballenas.
Wagner sugiere que, posiblemente, uno de los barcos permaneció allí varios meses, en la desembocadura del río, que fue nombrado San Pedro y San Pablo el 29 de junio, fecha de la celebración de los apóstoles mencionados, el cual, conforme al mapa de Cortés, es muy probable que correspondiera al Río Fuerte, con desembocadura al oeste de Los Mochis y al noroeste de la bahía mencionada. Se verá más adelante que el citado investigador piensa que el San Pedro es la actual Bahía de Topolobampo y Bahía de Ohuira (Ver mapas 2, 3 y 4).
En relación con este río o ríos que menciona el marqués, los investigadores de la historia no se han puesto de acuerdo si se trata de uno o dos ríos, y con qué nombre actual se identifica. Sobre estas dos cuestiones, no existe una respuesta definitiva porque los textos históricos de la época no son suficientemente claros, y al mapa de Cortés, del que se habla enseguida, en el que se debe basar la discusión, se le atribuyen inexactitudes en las latitudes lo cual, como se verá después, no es precisamente justo. Hay que reiterar, sin embargo, que estas discrepancias geográficas no cambian el fondo de los acontecimientos ocurridos entonces. La latitud del río San Pablo en el mapa del conquistador es de unos 25° 45´ N., mientras la latitud real de la desembocadura del río Fuerte es de 25° 50´ N., una sorprendente aproximación tomando en cuenta la antigüedad de los aparatos empleados en la medición8. El llamado mapa de Cortés formó parte de la documentación enviada a España por el notario real que iba en la expedición del conquistador al sur de la península, refiriéndose a la toma de posesión el 3 de mayo de 1535, y otro documento semejante relacionado con lo establecido en la capitulación de 1529 que otorgaba al marqués calidad de gobernador de las tierras descubiertas por él. El mapa, atribuido a Cortés y elaborado aparentemente en 1535, se encuentra en el Archivo General de Indias, de Sevilla, y es el primero que se conoce con parte de la península, aunque el primero con California en un mapamundi fue elaborado por Bautista Agnese en 1542.
Mapa doble del litoral de Sinaloa, uno elaborado por Cortés, a la derecha, y el otro a la izquierda,
de un mapa moderno. La comparación permite ver la concordancia bastante aproximada en algunos casos
de bahías y bocas de ríos. El río San Pablo en el mapa de Cortés, por ejemplo, correspondería al río
Fuerte en el mapa moderno. Tómese en cuenta la rusticidad de los aparatos de medición usados en el
siglo XVI.Lo dicho sobre la precisión del mapa se refuerza al observar la considerable congruencia que hay en una carta moderna del litoral de la costa norte de Sinaloa, con el mapa del conquistador, sobre todo la entrada de mar que en el antiguo mapa dice “San Pedro”, apenas abajo de “San Pablo”. Las dos diferentes entradas de mar quizá son dos de las desembocaduras del río Fuerte en la bahía Lechuguilla, pero hay, además, otras tres o cuatro bocas de otras tantas ramas del citado río que desaguan o desaguaban un poco al sur. Myers afirma que la bahía de Topolobampo viene siendo en el mapa de Cortés el río San Pedro. Hay que decir, sin embargo, que importantes autores consideran más viable que el río San Pedro y San Pablo de Cortés sea el actual río Sinaloa, u otro aún más meridional. En resumen, la imprecisión en las latitudes del mapa de Cortés aun admitiendo que fue una carta muy avanzada para su tiempo, los cambios naturales generados en el litoral del noroeste de Sinaloa, los numerosos ríos y afluentes de la zona, y los cambios en las desembocaduras y cursos naturales de varias corrientes por la acción humana, como presas y obras de riego, hacen prácticamente imposible precisar la ubicación de todos los puntos demarcados por el marqués en el litoral sinaloense, por lo que todo lo dicho al respecto debe tomarse con reserva.
Las maltrechas embarcaciones se refugiaron en aquella costa tal vez por varios meses, aunque en esto Wagner es de la opinión de que sólo uno de los navíos se quedó en aquel paraje y los demás se abrigaron en otros lugares al sur; lo cierto es que cuando pasó la tormenta los barcos se encontraban separados uno de otro, y que deben haber pasado uno o dos meses así, sin que sus tripulaciones supieran el destino de sus compañeros, impedidos por el mal tiempo y la falta de provisiones para regresar a Santa Cruz, de tal manera que siguieron rumbos distintos: el “San Lázaro” navegó hasta la Bahía de Banderas en donde encalló, y los marineros saltaron a tierra, abandonaron el barco y se fueron a México, quedando el navío con los mástiles dañados y sin velas, aunque López de Gómara expresa que el barco encalló frente a la costa de Xalisco9, un poco al norte de la mencionada bahía; el “Santo Tomás” se regresó a Santa Cruz y el “Santa Águeda” fue a dar hasta el poblado El Guayabal, posiblemente cerca de la desembocadura de una de las ramas del Río Culiacán. En el mapa de Cortés, una entrada o desembocadura está señalada con una frase que termina en “Remedios”, lo cual indica que fue allí a donde Cortés llevaría provisiones y auxilio a sus barcos; en el Guayabal, está la palabra “Trabajos”, una zona de bajos en donde después el marqués repararía sus dos navíos (ver mapas 4 y 5).
Cuando pasaron los días y sus barcos no regresaban, el conquistador se dio cuenta que era necesario ir en su búsqueda, pues el hambre causaba ya algunas muertes entre los colonos de Santa Cruz. Es probable que los españoles hayan intentado obtener alimentos de los indios, pocos tal vez, que se contactaron con ellos, pero así como sucedió reiteradamente en diversos momentos y lugares de la conquista de California, el sistema alimentario de los antiguos californios, que eran cazadores recolectores y seminómadas, casi nunca pudo ser asimilado aunque fuera en parte por los españoles, si es que alguna vez lo intentaron seriamente.

Elab. por Antonio Ponce Aguilar
- (VERDE) Ruta de ida de los 3 barcos de Cortés hacia Topolobampo, e ida y vuelta del “Santo Tomás”.
- (GRIS) Ruta del “San Lázaro”.
- (AZUL) Ruta del “Santa Águeda”
Tiempo después, Cortés mandó explorar los territorios cercanos a la colonia, pero tal parece que no se encontraron grupos humanos importantes con los que se hubiera podido establecer alguna forma de trueque para obtener comida. Debe tomarse en cuenta, además, que era casi imposible que los nativos, tal vez de filiación guaycura, hubieran olvidado los abusos cometidos por Fortún Jiménez y su gente, sobre todo contra sus mujeres.
Cortés va en busca de sus navíos en el “Santo Tomás”. Muere el piloto Antón Cordero, y el marqués se hace cargo del timón en el regreso a La Paz
En estas circunstancias, cuando el “Santo Tomás” llegó a Santa Cruz, Cortés decidió ir de inmediato en busca de las embarcaciones grandes, el “San Lázaro” y el “Santa Águeda”, pero pensando que podría ser necesario rescatarlas de algún encallamiento, reunió el equipo y los obreros necesarios para trabajos especializados que podrían necesitarse, sobre todo carpinteros y herreros de raza negra, en calidad de esclavos, con los que hasta se podría construir un nuevo bajel, yendo un total de 70 hombres. Después de navegar cierto tiempo, el “Santo Tomás” se encontró una mañana frente a la costa sinaloense, desviado de su ruta, aparentemente en un lugar cercano a la desembocadura del río Culiacán, metido entre unos arrecifes o bajos que no sabía por dónde salir ni por dónde entrar…10. Estando en la búsqueda de una solución al problema, los marineros del “Santo Tomás” vieron otro navío en una ensenada a unos 5 o 6 Km., cuyos tripulantes también se dieron cuenta de su presencia. En esa situación, un bote se desprendió de aquella embarcación que era el “Santa Águeda”, y se dirigió al “Santo Tomás”; en aquel bote venía el piloto Antón Cordero, que pronto pudo abordar el navío del conquistador. En esta parte de su narrativa, López de Gómara expresa que el barco con el que se encontró el “Santo Tomás” era el “San Lázaro”, lo que evidentemente es un error, pues él mismo ya había señalado que el “San Lázaro” se había ido hasta la bahía de Banderas, en donde aparentemente encalló y fue abandonado por su tripulación. Cordero no pensó entonces que apenas unos días después, moriría a causa de un accidente fatal. Después de saludar a Cortés, el piloto del “Santa Águeda” le aseguró que pronto saldrían de aquel problema, pues él conocía el canal por el cual se podían evadir los peligrosos bajos, pero cuando navegaban en el “Santo Tomás” por la ruta que todos esperaban que los llevaría a la otra embarcación, como a 8 Km. de la costa encallaron. Gómara dice que en aquella situación tan desesperada, Cortés lloró por tanta desventura, y Cordero lanzó todas las maldiciones que pudo, y ya se preparaban para desnudarse e irse a nado hasta la playa, cuando …dos golpes de mar echaron la nao en la canal que decía el piloto, más abierta por medio, Llegaron en fin al otro navío surto, vaciando el agua con la bomba y calderas. Salieron y sacaron todo lo que dentro iba, y con los cabrestantes de ambas naos la tiraron fuera. Asentaron luego la fragua, hicieron carbón. Trabajaban de noche con hachas y velas de cera, que hay por allí mucha; y así, fue presto remediada. Compró en San Miguel, diecisiete leguas de Guayabal, que cae en lo de Culiacán, mucho refresco y grano, costole cada ovillo treinta castellanos de buen oro, cada puerco diez, cada oveja y cada fanega de maíz cuatro, …11. Cuando Cortés salía del puerto en el “Santo Tomás”, el barco golpeó en una barra costera y quedó dañado el codaste, por lo que nuevamente los marineros se vieron obligados a hacer carbón y activar la fragua para reponer los fierros dañados12.

Dibujo de la ruta de Cortés sobre un mapa de Google por A. Ponce Aguilar.
En estas condiciones, todo indica que el conquistador dejó el “Santo Tomás” a Hernando de Grijalva, en El Guayabal, y él siguió en el “Santa Águeda” rumbo a Santa Cruz. Ya llevaban dos días navegando con buen tiempo, cuando por la noche, la entena de la mesana, que estaba con la vela recogida, se cayó sobre el piloto Antón Cordero, quien dormía confiadamente a su pie, causándole una muerte instantánea; en estas condiciones, Cortés tuvo que manejar el timón, cosa que hacía muy bien, según López de Gómara. Cuando el “Santa Águeda” se aproximaba a Santa Cruz, un fuerte viento del noroeste con lluvia desvió la embarcación hacia la costa oriental de la isla de Santiago, hoy Cerralvo, impidiendo que entrara directo por el oeste hacia la colonia. Los arrecifes y bajos de la costa oriental de la isla obligaron al conquistador a seguir costeando hasta su extremo sur, cerca del cual pudo anclar uniendo dos cables, para luego buscar agua en los arenales costeros, en donde los españoles se vieron obligados a excavar pozos, de los cuales extrajeron 8 pipas de agua13 (mapa 6).
Aunque el “Santa Águeda” estaba muy cerca de la bahía de La Paz, los bajos y arrecifes que abundan cerca de las islas de Cerralvo, Espíritu Santo y Partida, hicieron muy difícil al conquistador dirigir por la mejor ruta la pesada embarcación, que encalló recién saliendo de Cerralvo, y con dificultades fue librada del atolladero. Cortés se dio cuenta que lo indicado era mantenerse fuera del canal entre las islas y tierra firme, y después de varios días de luchar contra los bajos y las calmas, sondeando y anclando frecuentemente, pudo por fin entrar a la bahía de La Paz y al anhelado puerto de Pichilingue, no sin antes, en un momento de la baja marea, el “Santa Águeda” quedara asentado sobre una de las anclas, lo que obligó a la espera de la alta marea para poder finalmente entrar a Pichilingue. De acuerdo con lo dicho por López de Gómora, cuando llegó Cortés a la colonia de Santa Cruz ya habían muerto de inanición más de cinco colonos, muchos de los cuales ya no podían buscar mariscos en la playa o pescar, o buscar hierbas comestibles en el campo, y después del arribo del marqués fallecieron más por el exceso en el comer14.
En esta etapa de la narrativa que hace Bernal Díaz del Castillo, refiriéndose a lo que entonces hizo Cortés, podría interpretarse como que éste llevó a cabo alguna forma de exploración en los alrededores de Santa Cruz, quizá hasta la costa del Océano Pacífico, cuando expresa:…y comieron tanta carne los soldados…que se murieron la mitad de los que quedaban…Y por no ver Cortés delante de sus ojos tantos males, fue a descubrir otras tierras, y entonces se toparon con la California, que es una bahía…15, designación que coincidiría con el nombre que los autores antiguos dieron a un puerto o ensenada cerca del extremo sur de la península, el cual se haría después extensivo a toda la Baja California, y aún a la entidad norteamericana de ese nombre. Francisco Xavier Clavijero, autor de la “Historia de la Antigua o Baja California”, escrita en el siglo XVIII, refiriéndose a Cortés y su expedición de 1535 señala: …Contristado éste con tantas desgracias, volvió a salir a reconocer otros países de la península, dejando en aquel fatal puerto la mayor parte de la gente a las órdenes del capitán Francisco de Ulloa. Entonces fue cuando descubrió junto al cabo de San Lucas un puerto que llamó California, cuyo nombre se hizo después extensivo a toda la península…16.
Se puede reiterar que, derivándose del nombre Cabo San Lucas o Cabo California, este topónimo se empezó a emplear para designar toda la península en las diversas cartas que se elaboraron desde entonces, aunque poco más de medio siglo después, la cartografía de la época aún se resistía a admitir que California era una península y no una isla. Por otra parte, López de Gómara expresa en su “Historia General de las Indias”, …Punta Ballenas, que otros llaman California…, nombre que muchos autores emplearon, debido a que Preciado, en su viaje de regreso a la Nueva España procedente de Isla de Cedros, mencionó en su diario que al pasar por lo que hoy es Cabo San Lucas, vieron unas 500 ballenas pasar muy cerca de la embarcación.
Muy tarde llega ayuda a Santa Cruz. La colonia es abandonada
La construcción se inició en 1531 y fue terminada en 1535. El lugar fue sede del Marquesado del
Valle de Oaxaca, y desde aquí se despacharon los asuntos de gobierno más importantes que el
conquistador llegó a dictar. Actualmente es museo a cargo del INAH.Al tardar demasiado Hernando de Grijalva en el Santo Tomás con las provisiones faltantes, el marqués se preocupó seriamente, pensó quizá que el navío comandado por Grijalva había sido afectado por la fuerte tormenta, la desesperación de los colonos los hacía maldecir su suerte al sentirse en grave peligro de morir de hambre; para colmo de males, de acuerdo con informes que había recibido en San Miguel, había arribado a la Ciudad de México el primer virrey don Antonio de Mendoza con quien tendría forzosamente que comunicarse. Cortés ignoraba que la embarcación bajo el mando de Grijalva, el “Santo Tomás”, se había regresado debido a la tormenta en busca de refugio a la costa de Sinaloa.
Estando el conquistador en sus tristes cavilaciones, arribó a la colonia una17 carabela de su propiedad enviada por su esposa, doña Juana de Zúñiga, quien se encontraba muy preocupada por la suerte de su marido, pues corrían rumores de que había muerto, y en emotiva carta le rogaba que dejase de porfiar más con la fortuna. El navío traía gente, armas y provisiones, y su capitán Francisco de Ulloa18, le entregó a Cortés una carta del virrey en la que le ordenaba regresar a México, y le informó, además, que ya venían en camino otras dos embarcaciones con más ayuda. Después de esperar en vano a los navíos por dos días, Cortés decidió ir en su búsqueda en el “Santa Águeda” y la carabela, y dejar a Francisco de Ulloa, hombre de toda su confianza, como capitán de la colonia19. Debe señalarse que es casi seguro que Ulloa, con sus soldados, llevó a cabo exploraciones hasta la costa del Pacífico pero aparentemente sin ningún resultado notable, aunque, como se verá después, el conocimiento de algunas bahías y puertos naturales en el litoral occidental de la península le habrían sido de gran utilidad cuando, tiempo después, doblaría cabo San Lucas hacia el noroeste. Puede decirse que esta vez el conquistador tuvo suerte, pues una noche, y sin haber tenido problemas serios en la navegación, avistó al “Santo Tomás” anclado frente a las costas de Xalisco, hasta donde aparentemente llegó en busca de abrigo por el mal tiempo, cuando se tenía planeado que siguiera al conquistador desde la costa sinaloense a Santa Cruz.

Don Antonio de Mendoza, primer virrey de la Nueva España (1535-1550).
Reunidos los tres barcos, zarparon a Bahía de Banderas y allí encontraron al “San Lázaro” encallado en la playa, con los palos quebrados o dañados y sin velas, y la comida descompuesta en su bodega. Nuevamente, el marqués dio muestra de su capacidad y tenacidad cuando enfrentaba situaciones adversas; después de abordar el barco y asegurarse que no hacía agua, dispuso lo necesario para limpiarlo, otros hombres cortaron árboles y varas en el monte cercano para reparar o substituir los mástiles y la entena, ordenó que se sacaran las velas que traía para resolver una situación como la que ahora enfrentaban, y finalmente, después de mucho trabajo logró poner a flote y en actividad la embarcación, y todos se dirigieron hacia Santiago de Buena Esperanza, en Colima. Estando Cortés en este puerto, antes de zarpar las cuatro embarcaciones hacia Acapulco, llegaron los dos navíos de su propiedad con provisiones que la marquesa, su esposa, había mandado, así como para saber de su suerte, de manera que siguieron hacia Acapulco ahora los seis barcos, a donde arribaron sin ningún contratiempo. Ya en el puerto, Cortés recibió un escrito del virrey pidiéndole que regresara, y que ordenara lo mismo a Ulloa, así se hizo y éste aprovechó la oportunidad que se le presentaba para abandonar Santa Cruz con los soldados que quedaban. El primer intento de colonización de California había sido un fracaso.
En aquel año de 1535 el virrey, además, le mandaba al marqués una carta de Francisco Pizarro, desde Perú, dirigida al gobernador de Guatemala, Pedro de Alvarado, en la que pedía su ayuda porque se encontraba sitiado por los indios, excepto por mar, y en graves aprietos. El conquistador envió entonces a Perú dos embarcaciones con Hernando de Grijalva como capitán, cargadas con vituallas y armas, monturas y finas vestimentas para su persona. La ayuda llegó, pero ya los indios habían abandonado el sitio meses antes20; Grijalva mandó de regreso uno de los barcos, y el marqués, estando en Cuernavaca, reunió 60 hombres, 11 piezas de artillería, 17 caballos, 60 cotas de malla, muchas ballestas y arcabuces…21, y todo fue enviado a Pizarro en un segundo viaje. De cualquier forma, Pizarro, agradecido, le envió al marqués un barco cargado con obsequios de oro, incluyendo hermosas joyas para la marquesa doña Juana, aunque después se supo que Grijalva había escapado con tan valioso cargamento22; Cabe mencionar que una verdadera compensación por las armas y demás ayuda enviada a Pizarro, nunca la recibió el marqués.
El regreso de Cortés a México produjo alegría a todos, desde la marquesa y sus hijos, hasta el virrey y la Audiencia, pues se rumoraba que, aprovechando su ausencia, los caciques indígenas preparaban una sublevación contra los españoles y con la sola presencia del conquistador todo se apaciguaría. Lo cierto aquí es que quien más se alegró fue el propio Cortés, al haber tenido un buen pretexto para, sin mengua de su honor, desengancharse del proyecto colonizador en California, aunque sin pensar entonces que por otras causas nunca volvería a la península.
El marqués se fue a España en 1539, y jamás regresó vivo a México, pero expresó en su testamento el deseo de que sus restos fueran llevados al Hospital de Jesús, fundado por él, que quedaría después anexo a la iglesia de Jesús Nazareno en la ciudad de México, y allí yacen los restos del conquistador después de largo y accidentado peregrinaje. El hospital aun funciona.
Este pensamiento pudo cruzar por la mente de Fortún Jiménez Bertandoña, cuando los guerreros, posiblemente guaycuras que habitaban el área de La Paz, mataron a la mayoría de los españoles que habían desembarcado. El lugar de estos hechos no se ha precisado, pues hay quienes los ubican en la isla de Cerralvo. ↩︎
Según López de Gómara, fueron desembarcados en Motín. op. cit., p. 374. ↩︎
Clavijero, Francisco Xavier, Historia de la Antigua o Baja California, Edit. Porrúa S.A., México, 1990, p. 72. ↩︎
El batel era una lancha de remos, útil para realizar sondeos en aguas poco profundas. La versión de que huyeron navegando en el batel es, entre otros, de López de Gómara. ↩︎
Cortés cabalgaba al frente de sus hombres rumbo a Chiametla, cuando un oficial de Nuño Beltrán de Guzmán lo encontró a la altura de Cabo Corrientes, tierra adentro, y le entregó el mensaje escrito de su jefe en el que le prohibía el paso. El conquistador contestó por la misma vía lo que ya se ha dicho, haciendo hincapié en que ponerse en su contra en aquella exploración era ponerse en contra el rey, cuyas órdenes él obedecía. Cambió la actitud de Guzmán, y el episodio terminó con Cortés siendo hospedado y atendido personalmente por el gobernador en su residencia de Compostela, después de lo cual siguió su viaje a Chiametla. Myers, op. cit., p. 132 Cap. VI. ↩︎
López de Gómara, op. cit., p. 375, Cap. CXCVII. ↩︎
Ibídem, p. 375. ↩︎
En otras partes de este libro se menciona la imprecisión que afectó por cerca de un siglo el cálculo de las latitudes geográficas por parte de los pilotos y navegantes españoles, pero en este caso en particular, varias mediciones son casi exactas, como la latitud del extremo más meridional de la península, a la que se le asignan en el mapa de Cortés 22° 40´ N., y debería ser de 22° 51´ N.. ↩︎
López de Gómara, op. cit., p. 375. El puerto de Xalisco es el actual San Blas. ↩︎
Ibíd., p. 376 ↩︎
Ibíd., p. 376. ↩︎
Tal parece que fue la pala del timón en la popa del barco lo que resultó más dañado. ↩︎
Actualmente la pipa de agua equivale en el archipiélago de Islas Canarias a 450 litros, aunque en la época antigua debió ser algo diferente. ↩︎
López de Gómora, óp. cit., p. 377. ↩︎
Díaz del Castillo, Bernal, Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, Cap. CVI. ↩︎
Clavijero, op. cit., p. 73. ↩︎
Existen versiones que hablan de dos carabelas y no una. ↩︎
Bernal Díaz del Castillo, en su “Historia verdadera…”, dice que …los cuales dos navíos cargaron de bastimento lo que en aquella sazón pudieron haber. Y envió por capitán de ellos a un fulano de Ulloa…, expresión ésta que ubica a Ulloa como capitán de la o las carabelas enviadas por doña Juana para ayuda de Cortés y la colonia. Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, capítulo CVI. ↩︎
Myers aparentemente es de opinión que Francisco de Ulloa estaba en Santa Cruz cuando llegó la carabela. al expresar: …Cortés entonces decidió dejar un destacamento de 30 hombres y 12 caballos en La Paz, con provisiones para un año, y regresar a México…Cortés dejó a Francisco de Ulloa como capitán del asentamiento. Justo antes de partir, un pequeño barco, una carabela, llegó a La Paz…. De lo que se podría inferir que Ulloa ya estaba en La Paz cuando llegó la embarcación de doña Juana. Myers, op. cit., p. 144,145. ↩︎
Borah, Woodrow; Hernán Cortés y sus intereses marítimos en el Pacífico, el Perú y la Baja California, Estudios de Historia Novohispana, Vol. 4, No.004 (1971). Revistas UNAM, Open Journal System. ↩︎
López de Gómara, op. cit., p. 378. ↩︎
Ibíd., p. 378. ↩︎