…No sé de qué preocuparme más, si del mal tiempo, de los indios o de la gente de Nuño de Guzmán, nuestros peores enemigos en la costa…
El “Santo Tomás” queda fuera de la flotilla expedicionaria y es saqueado por gente de Nuño de Guzmán. Triste regreso a Santa Cruz
Aprovisionados los navíos, después de las acostumbradas ceremonias religiosas previas a la salida de las expediciones marítimas, zarparon del puerto de Acapulco costeando hacia el norte el martes 8 de julio de 1539, con algo de lluvia y vientos. Aunque Ulloa señala que el clima era bueno, el miércoles 16 de julio, aún en la costa de Michoacán, estuvieron frente a un lugar llamado Punta de Motín y las condiciones deben haberse agravado un tanto, pues aunque han desaparecido 8 renglones en este punto de la narración original, enseguida el capitán escribe lo siguiente: …y en llegando un paraje de la punta [Motín]…plugo a Nuestro Señor que cobramos todas velas y xarcia e todo lo demás que cayó a la mar, sin perder cosa alguna, e luego otro día que amanesció nos remediamos lo mejor que pudimos para seguir nuestro viaje … llegamos al puerto de Santiago de Buena Esperanza domingo, a siete días deste dicho mes…1
En la versión de Preciado, se dice que justo antes de arribar al puerto de Santiago de Buena Esperanza, hoy Manzanillo, en la provincia de Colima, el mástil principal del “Santa Águeda” se quebró por una tormenta de vientos, pero aun así pudieron llegar al citado puerto; la fecha del arribo, según Ulloa, es el domingo 7, error evidente, pues debe ser 27 de julio; llevaban 20 días navegando. En Santiago permanecieron 26 días reparando el mástil averiado, cargando leña, algunos víveres y agua (ver mapa No. 7).
Preparados para continuar su viaje, zarparon el sábado 23 de agosto, y a las 10 de la noche un fuerte viento los obligó a regresar en busca de refugio al puerto que acababan de dejar. Al amanecer mejoró el clima y el 24 de agosto pudieron zarpar aprovechando el viento favorable. El miércoles 27 otra tormenta golpeó a la flotilla cuando iban a unos 80 Km. más allá de las islas hoy llamadas Marías, y el “Santo Tomás” empezó a hacer agua. En la oscuridad de la noche y con un mar encrespado, Ulloa, en el “Trinidad”, se acercó lo más que pudo al “Santo Tomás”, y a gritos logró comunicarse con los pocos tripulantes del pequeño barco, que aparentemente se hundiría en cualquier momento. Cabe recordar que por aquel tiempo, para alumbrarse en la oscuridad de la noche, las embarcaciones llevaban linternas grandes con velas prendidas.
El capitán intentó darles ánimo para que siguieran trabajando esa noche a fin de mantener el navío a flote, y dado que las condiciones tempestuosas no permitían más, él seguiría cerca y de ser necesario, se dirigirían al puerto de Santa Cruz, hoy La Paz2, para hacer las reparaciones necesarias. En la edición de Wagner, se expresa que Ulloa, que iba entonces en el “Trinidad”, escribió en su informe: …destrozado por el viento y las olas, [el “Santo Tomás”] *empezó a hacer agua, tanto así que los que iban a bordo no podían mantenerla baja, de acuerdo a lo que me dijeron, gritándome que se estaban hundiendo y no podían mantenerse a flote. Dios permita que esto no suceda…Yo les contesté dándoles ánimo lo mejor que pude…y si la tormenta nos separaba esa noche, les ordené encontrarnos en el puerto y bahía de Santa Cruz… siguieron el curso que les había indicado y yo permanecí atrás esperando al “Santa Águeda”3…*Por otra parte, en la edición de Hakluyt, se lee: … En esta tormenta perdimos la pequeña embarcación llamada “Santo Tomás”, y porque la habíamos perdido, cruzamos al puerto de Santa Cruz, en California…4 En aquellas horas, el capitán Ulloa tenía no sólo el problema del “Santo Tomás”, cuya situación empeoraba a cada minuto que pasaba, sino el hecho de que el “Santa Águeda”, bajo el mando de Castellón, se había perdido de vista, aunque el capitán y sus oficiales pensaban que debería estar navegando hacia ellos por el sur.
Myers, en su obra “North to California…”, expresa que esa noche el capitán, considerando la dirección del viento, la precaria situación del “Santo Tomás” y sus condiciones para la navegación, trazó un rumbo a seguir al noreste, a la costa de Sinaloa5, hacia donde se dirigió la embarcación. Estas afirmaciones sobre lo que percibieron o creyeron percibir aquella noche los tripulantes del
“Trinidad”, parece no dejar lugar a dudas sobre el destino de la pequeña embarcación; sin embargo, se sabe que el “Santo Tomás” no se hundió. El piloto Manuel Alfonso tenía solamente 3 hombres como tripulación, y al golpear la tormenta acordaron todos regresar a Acapulco e informar al marqués cómo estaban las cosas. El navío, maltrecho por la tormenta, llegó a Acapulco en donde fue desembarcado el esclavo negro que formaba parte de la tripulación a fin de que diera el informe correspondiente a Cortés, pero, como en otra parte se menciona, los enemigos del conquistador lo hicieron prisionero, y aparentemente, lo atormentaron para obtener información sobre los avances de la expedición. Para no caer en manos de la gente de Nuño de Guzmán, la embarcación tuvo que seguir a Huatulco, en donde Manuel Alfonso, el capitán, fue detenido por las autoridades que se llevaron lo poco de valor que había en la barca. Los remos y velas incautados fueron después devueltos a Cortés, a petición que éste hizo al virrey, pero el gobernante había logrado su propósito, hostigar la expedición enviada por el marqués y dar así ventaja a la que se preparaba para dirigirse al norte, comandada por Vázquez de Coronado y patrocinada por él.
El “Santo Tomás” nunca volvió a incorporarse a la expedición, Cortés pidió autorización a la Audiencia para enviar auxilio a Ulloa en un navío con víveres y hombres, pero la solicitud fue rechazada, ya que el virrey Mendoza y Nuño de Guzmán temían que el marqués los aventajara en la búsqueda de las ciudades de Cíbola y Quivira. Estaba muy claro que el virrey y Guzmán veían en la expedición de Ulloa una amenaza a su proyecto de ser los primeros en encontrar la ruta a las míticas ciudades, y que no se detendrían ante nada para lograr sus propósitos. Cortés llevó su petición hasta España, y logró que el 25 de junio de 1540, el Concejo de Indias ordenara al virrey de la Nueva España que cesaran las acciones que obstaculizaban las exploraciones de Cortés en el Mar del Sur, pero lo más probable es que el capitán Ulloa siguiera su navegación sin saber el resultado de aquella gestión.
Ulloa hace referencia a que el “Santa Águeda”, bajo el mando del piloto mayor Juan Castellón, venía retrasado, dando a entender que eso complicó más las cosas aquella noche tormentosa, al tener que esperarlo para darle instrucciones sobre la ruta a seguir, lo cual podría significar perder el contacto con el “Santo Tomás” y sus 3 o 4 marineros. Se sabe que Ulloa no siempre comandaba la flotilla desde el “Santa Águeda”, la nave capitana, sino que acostumbraba transbordar de vez en cuando al “Trinidad”, a bordo del cual iba en este caso. Poco después de perderse el “Santo Tomás”, el “Santa Águeda” apareció y Ulloa prefirió no seguir a la embarcación pequeña, y mejor quedarse a la vista de la nave comandada por Castellón, por la desconfianza que el piloto mayor le inspiraba6. Al amanecer del día siguiente, con buen tiempo, el capitán pudo por fin comunicarse con Castellón y darle órdenes para que, junto con él, siguieran la ruta del “Santo Tomás” hasta la mayor distancia que pudiera haber navegado, ya que se había perdido de vista desde la noche anterior.
Los dos navíos llegaron hasta un punto próximo a El Guayabal, hoy Altata, a unos 62 Km. al oeste de Culiacán, Sinaloa, y al no encontrar la embarcación extraviada, conforme a lo acordado la noche del 27 de agosto, se dirigieron al puerto de Santa Cruz. Navegando el 31 de agosto de 1540 ya en aguas de la isla de Cerralvo, llamada antes isla de Las Perlas, el clima les fue adverso por sucesivas calmas y vientos contrarios que les impedían entrar a la bahía, hasta que el domingo 7 de septiembre, después de una demora de 8 días en los cuales no habían podido dejar las aguas de las islas sudcalifornianas, pudieron finalmente entrar al puerto de Santa Cruz, en donde tampoco vieron ni supieron nada del “Santo Tomás”. Afortunadamente para los viajeros, sólo se vieron tres o cuatro indios en lo alto de una colina, por lo que pudieron cargar leña y hacer aguada sin ningún problema.
Debe señalarse que el poblado ya no existía, pues los nativos lo habían quemado después de que, tiempo atrás, los colonos españoles y el propio Ulloa tuvieran que abandonarlo por falta de alimentos. Por cierto que al mencionar la entrada a la bahía de las dos embarcaciones el domingo 7 de septiembre, Ulloa señala que pudieron haberlo hecho desde el sábado, pero Castellón encalló el “Santa Águeda” en unos bajos a la entrada de la bahía, por lo que tuvieron que trabajar todos ese día y parte del siguiente para liberar la embarcación.
Pero, ¿Qué había pasado con el “Santo Tomás? Manuel Alfonso, el piloto de la pequeña embarcación, debe haber hablado con los 3 o 4 hombres que formaban la tripulación, y después de ponderar las pocas opciones que tenían sobre lo que debían de hacer, decidió navegar hacia Acapulco, lo que ya se ha mencionado; así lo hicieron, y ya en el puerto desembarcaron al hombre negro que de inmediato fue hecho prisionero por los enemigos del marqués. El navío descendió hasta Huatulco, y allí, dos personas del virrey abordaron la nave, se llevaron prisionero a Manuel Alfonso e incautaron las velas y remos; aunque Cortés logró que se los devolvieran, el “Santo Tomás” nunca se reincorporó a la flotilla.
El río San Pedro y San Pablo, los Esteros de La Cruz en el río Mayo, el San Francisco, hoy río Yaqui, y el Puerto de los Puertos, actualmente Guaymas
Después de permanecer 2 días7 en Santa Cruz y aprovechando el buen tiempo, las dos embarcaciones zarparon el 10 de septiembre8, hacia la costa de la Nueva España continental, al este noreste, siempre buscando al “Santo Tomás” pero sin encontrarlo. Explorando la costa de Sinaloa, el 12 de septiembre al medio día llegaron a lo que Ulloa llamó río San Pedro y San Pablo, lugar cuya posición hasta la fecha no se ha definido con claridad, pero que podría ser entonces la desembocadura del río Fuerte, o la del río Sinaloa, a poco más de los 25 grados de latitud, aunque en el acta de toma de posesión del 10 de septiembre de 1539, Pedro de Palencia, el notario público de la flotilla, le asigna 26° 30´ N., y en la versión de Preciado se agrega: … encontrando antes de entrar al mismo [río San Pedro y San Pablo] una pequeña isla en la boca del río, estando a cuatro o cinco millas distante de tierra firme…9 En este lugar se levantó el acta de la toma de posesión correspondiente, en la que, con las formalidades acostumbradas en aquella época, se establecía que Ulloa tomaba posesión legal del paraje para el Marqués del Valle de Oaxaca, en nombre del Emperador y rey de Castilla10. Evidentemente, Ulloa ignoraba que gente de Nuño de Guzmán, el enemigo de Cortés, ya había penetrado hasta esta lejana frontera11 y aún más al norte.
La Z significa zarparon, la A arribaron. La flecha de guiones indica el regreso del “Santo Tomás” a
Huatulco. El viaje lo iniciaron el “Santa Águeda”, el “Trinidad” y el “Santo Tomás” desde Acapulco
hacia el noroeste el 8 de julio de 1539.- Huatulco.
- Acapulco, Z 8-VII-1539.
- Motín.
- Manzanillo (Santiago de la Buena Esperanza) A 27-VII.
- Bahía de Banderas.
- Islas Marías.
- Guayabal, hoy Altata, cerca del desemboque del río Culiacán, A 29-VIII (¿).
- Bahía de Topolobampo, antes Río(s) San Pedro y San Pablo, A 12-IX.
- Desemboque del Río Fuerte, antes R. de Nuestra Señora.
- Desemboque del Río Mayo.
- Río Yaqui, A 17-IX.
- Guaymas, antes Puerto de los Puertos, A 17-IX, Z 19-IX.
- La Paz, antes Santa Cruz, A 7-IX, Z 10-IX. Apenas al noreste de este punto está la actual bahía y puerto de Pichilingue, donde desembarcaban los españoles, allí se fundó inicialmente la colonia de Santa Cruz.
Costeando hacia el norte unos 35 Km., todavía frente a Sinaloa, los expedicionarios vieron dos desembocaduras de un río que los impresionó por la gran cantidad de agua arrojada al océano, lo que se notaba por varias leguas, al cual bautizaron como río de Nuestra Señora, por ser el día 12 de septiembre en que se celebra el Dulce Nombre de María, aquí vieron señales de humo que hacían algunos indios, pero el capitán no quiso destinar tiempo en contactarlos, tomando en cuenta que estaban muy cerca del San Pedro y San Pablo y ya tenían idea de cómo eran los nativos de esa región.
Aparentemente, según algunos investigadores, …Ulloa no contempló al río Fuerte como una de las ramas de los ríos de San Pedro y San Pablo, sino más bien lo consideró un nuevo descubrimiento y lo bautizó como río de Nuestra Señora…12. En otras palabras, dichos investigadores expresan que el río Fuerte es una rama de “los ríos” San Pedro y San Pablo, pero lo cierto es que el Fuerte tiene muchos desemboques correspondientes a otras tantas ramas. Por otra parte, en aquella época, los exploradores del noroeste de la nueva España equivocaron las latitudes calculadas en sus viajes siempre por exceso en la cantidad de grados, lo que impide aclarar la confusión. Por su parte, Myers, en una corriente de opinión prevaleciente en los historiadores del tema, tomando en consideración los estudios de Wagner y los propios, identifica la actual bahía de Topolobampo como la desembocadura del río San Pedro, lo cual debe ser tomado con reservas, sobre todo si se intenta lograr alguna congruencia entre un mapa moderno y el mapa de Cortés. Sorprendentemente existe una importante similitud, como se observa en los mapas superpuestos más adelante, y en ellos se observa que Topolobampo queda al sur de la supuesta ubicación de las entradas de mar que tienen el nombre de San Pedro y San Pablo.
Siguiendo la navegación, unas 16 leguas hacia el norte encontraron el día 14 o 15 de septiembre una bahía con 3 grandes esteros; no pudieron acercarse mucho para explorarla en los navíos grandes por lo bajo del fondo marino, aunque sí lo hicieron con una lancha ligera, confirmando que eran tres, con tupidos manglares, y que se hallaban en una bahía. Ulloa los bautizó como Los Esteros de la Cruz, y los ubicó a los 28° de latitud, seguramente se trataba de la desembocadura del río Mayo, que en realidad desagua a los 26° 45’. Lo único digno de llamar la atención a los expedicionarios en este lugar fue la presencia en la playa de unos 10 o 12 indios aparentemente desnudos, aunque no hubo tiempo de tener algún contacto con ellos; al anochecer los nativos prendieron 3 fogatas en la playa, lo que el capitán consideró señales que les hacían. Poco antes de la media noche levaron anclas y los navíos continuaron su curso.
Aunque Ulloa no lo hace, Preciado refiere en esta parte de la narrativa que en las desembocaduras de los ríos, vieron muchas estacas pequeñas que deben haber formado una barrera transversal a la corriente, para auxiliarse en la pesca, y que en sus pequeñas cabañas encontraron pedazos de ollas de barro fabricadas tan finamente como aquellas en España.13
Navegando tal vez unos 115 Km. al norte de los esteros mencionados, el 16 o 17 de septiembre estuvieron en la desembocadura de un río que nombraron San Francisco por el día de la fiesta del santo, que es cuando llegaron14, y que corresponde al actual río Yaqui. Según Ulloa, la desembocadura está a los 29° de latitud, aunque deben ser 27° 38’, en concordancia con la acostumbrada discrepancia por exceso que se encuentra en todos sus cálculos de latitud. El capitán hubiera entrado por la desembocadura del río, pero no encontró el canal con la profundidad suficiente, y la flotilla siguió su rumbo.
Según el registro hecho por Ulloa, 18 leguas15 más allá de la boca del San Francisco o Yaqui actual, arribaron a un enorme puerto, el mejor que habían conocido, en cuya bahía se encontraban otros puertos muy bien protegidos, razón por la cual el capitán lo bautizó con el nombre de Puerto de los Puertos; se trataba de Guaymas, en el actual estado de Sonora, que produjo la admiración de todos los viajeros. Hay que señalar que Guaymas se encuentra prácticamente en el extremo norte de la bahía, y la desembocadura del río Yaqui en el sur, por lo que la distancia navegada de 18 leguas, según el capitán, a partir del río San Francisco hacia el norte, parece ser exagerada. La entrada al puerto era profunda, limpia y de agua clara. Aunque al igual que en casi todos los sitios costeros que se habían registrado hasta entonces, aquí sólo se contemplaban terrenos desérticos y deshabitados, tal vez Ulloa imaginó un futro valor estratégico de aquel lugar, y decidió que era tiempo de tomar posesión, en nombre de Cortés, de la gran bahía y sus puertos interiores con todas las formalidades acostumbradas, y le puso por nombre Bahía de la Posesión. En el informe enviado a Cortés, Ulloa expresaba: …y a cabsa de estos puertos lo llamamos…el Puerto de los Puertos, y a la otra baya en que esta la baya de la Posesión…16.
Acta de Posesión, 18 de Septiembre de 1539. Puerto de los Puertos. Primera
Yo Pedro de Palenzia, escribano publico desta armada, doy fe y verdadero testimonio a todos los señores que la presente vieren, a quien Dios nuestro Señor honre y guarde de mal, como en diez e ocho dias del mes de setiembre de quinientos e treinta e nueve años el muy magnifico señor Francisco de Vlloa, teniente de gobernador y capitán desta armada por el ilustrisimo señor Marques del Valle de Guaxaca, tomo posesión en el Puerto de los Puertos, en la baya del, posesión por el dicho señor Marques y en nombre del Emperador nuestro señor rey de de Castilla, qu’ esta en altura de veinte e nueve grados y dos terzios, atual y realmente, poniendo mano en su espada, diziendo que si abia alguna persona que se lo contradijese estaba presto para se lo defender, cortando con ella arboles, arrancando piedras de una parte a otra y sacando agua de la mar y echándola en la tierra; todo lo qual en señal de la dicha posesión. Testigos que fueron presentes a lo que dicho es, los reverendos padres del señor San Franzisco, el padre fray Remundo y el padre fray Antonio de Mena y el padre fray Pedro de Arache, y Francisco de Terracas, veedor, y Goncalo Hidalgo, e Diego de Haro y Martin de Espinosa. Fecho dia y mes e año susodicho. E yo, Pedro de Palenzia, escribano publico desta dicha armada, lo escribí segund que ante mi paso, e por ende fize aqui este mió signo, que es a tal, en testimonio de verdad. Pedro de Palenzia, escribano publico.— Martin de Espinosa.—Gongalo Hidalgo.—Frater Ramundus Amielibas.—Frater Antonias de Mena.— Diego de Haro.—Francisco de Terracas.
Aunque no encontraron nativos, sí vieron carbón que pudo ser de fogatas antiguas, y una vereda muy estrecha que llegaba a donde se observaron restos de campamentos abandonados mucho tiempo atrás, en uno encontraron la mitad de una olla de arcilla. Cabe señalar que en ésta y otras situaciones análogas, el capitán Ulloa no quiso destinar tiempo en explorar hacia el interior de la costa, y casi en tono de disculpa expresó: …y viendo que en este puerto no avia gente, ni avia manera en la tierra de estar poblada…tomé la posesión por vuestra señoría, y por no perder los tiempos …17. En el terreno desértico circundante, sólo vieron algunas cactáceas y matorrales semejantes a los que había en Santa Cruz. Ulloa se ceñía estrictamente al plan establecido con Cortés de hacer una exploración cuidadosa de los litorales e islas, y aunque pudo haber penetrado hacia el interior en busca de algo que tuviera alguna semejanza con grandes ciudades y oro, medía sus fuerzas y decidía seguir reconociendo islas, cabos, puertos, bahías y bocas de ríos; no podía destinar tiempo y recursos a lo que no le parecía prioritario, y de lo que no existían señales claras por ninguna parte.
Ulloa, op. cit., pp. 181-182. ↩︎
Aunque el puerto de Pichilingue correspondiera al lugar en que se estableció Santa Cruz, como algunos autores señalan, y no a la ciudad de La Paz, aquél sí se encuentra dentro de la bahía de La Paz. ↩︎
Wagner, Edit., op. cit., p. 16. ↩︎
Hakluyt, Edit., op. cit., p. 474. ↩︎
Myers, op. cit. p. 164. ↩︎
Ulloa escribió: *… y yo me quedé por aguardar a la nao Santagueda que venia trasera, para hablarle y mandarle lo que avia de hacer, si siguiésemos el otro navio; a la qual no pude hablar, porque Castellón, que la governava, procuro siempre de apartarse, de manera que no le pude hablar, a cuya cabsa y otras cabsas de que yo daré quenta a vuestra señoria, no ose dexar aquella noche esta nao y seguir el otro navio, sino antes me anduve aquella noche toda sobre ella, guardándola porque no me hiciese alguna burla de las que se suelen hacer, pues avia tiempo y oportunidad para ello…*Ulloa, op. cit., p. 183. ↩︎
Según la versión de Preciado, estuvieron en Santa Cruz 5 días. Hakluyt, op. cit., p. 474. ↩︎
En la edición de Wagner, el registro de Ulloa de la fecha de partida de Santa Cruz, hoy La Paz, es el indicado en esta obra, 10 de septiembre; para el mismo evento Preciado registró el día 12 de septiembre, y el escribano Pedro Palencia levantó un acta de posesión en los ríos San Pedro y San Pablo, probablemente el río Fuerte o el Sinaloa, con fecha 10 de septiembre de 1539. Confusiones parecidas a ésta suelen encontrarse con relativa frecuencia en documentos de los siglos XVI, XVII y XVIII escritos en la Nueva España. ↩︎
Hakluyt, op. cit., p. 474. ↩︎
Más adelante, se insertan transcripciones de estas actas de toma de posesión, que usualmente tenían el mismo formato. ↩︎
El mismo Cortés, en 1532, había enviado a su primo Diego Hurtado de Mendoza con dos barcos, el “San Marcos” y el “San Miguel”, en una expedición que parece haber llegado hasta aproximadamente los 26° de latitud norte, aunque el navegante pereció en el naufragio de su nave o a manos de los indios habitantes de aquellas costas, y casi todos los marineros, que se habían amotinado, también morirían poco después por causas semejantes. (Ver “De Cueva Pintada a la modernidad”, páginas 93 y 94, de A. Ponce Aguilar, libro en línea). ↩︎
Myers, op. cit., pp. 168-169. ↩︎
Hakluyt, op. cit. p. 476. ↩︎
Ulloa afirma que la fecha en que llegaron y vieron el río pudo haber sido la de la tarde anterior. Wagner, Op. Cit., p. 18. ↩︎
Ibíd., p. 18. ↩︎
Ulloa, Bilióf. Esp., p. 167. ↩︎
Ibíd., p. 187. ↩︎