Ádamo Gilg nació en Rÿmarov, Moravia, en 1653; entró a la Compañía de Jesús en 1670, viajó a la Nueva España en 1687 y fue destinado a las misiones de Sonora, en donde acompañó a Kino en 1699 hasta el río Colorado, además de haber participado en la fundación de lo que sería la ciudad de Hermosillo. Aunque su obra evangelizadora se desarrolló principalmente en Sonora, sobre todo entre los seris, tal parece que estuvo por breve tiempo en la misión de Loreto por el año de 17051. En la documentación de su ingreso a la embarcación en que viajó a América, se le describe como sacerdote de 34 años de edad, estatura mediana, barba y pelo negros, cara redonda y cuerpo abultado.
Antes de salir a la Nueva España, el padre Gilg prometió al padre rector del Colegio de la Sociedad de Jesús en Brün, Mahren, escribirle una carta sobre sus experiencias como misionero en las lejanas tierras. Aunque la misiva se refiere a lo sucedido en las misiones de Sonora, que es a donde fue destinado, en algunas partes hace mención de temas relacionados con California, además de que muestra algo de su carácter en el trato con los nativos. Se transcribe a continuación parte de la carta:
…Los seris que viven en la costa del mar son altos y tienen un cuerpo bastante bueno, pero ellos mismos dicen que en comparación con gentes que viven al otro lado del mar y que para cruzar necesitan una embarcación son todavía más altos… Nuestro visitador el reverendo padre Juan Salvatierra está presionando al padre Eusebio Kino y a mí para construir una embarcación, con la cual explorar California y ver si podemos convertir a sus habitantes al cristianismo. Nosotros tenemos buena voluntad y estamos listos para construir tal embarcación, pero nos falta la madera adecuada, únicamente con mucho esfuerzo y bastantes gastos podremos llevar la madera desde lejos, pero por el momento está fuera de nuestro alcance…2.
De la narración que hace Gilg, se pueden inferir dos conclusiones: primero, que la descripción que todos los misioneros hacen sobre la apariencia física de los antiguos californios, en el sentido de que eran de altura superior al promedio, cobra validez por lo que los indios seris expresaron al misionero, algunos de los cuales seguramente llegaron a tener contacto accidental o intencionado con los nativos peninsulares; y segundo, que el padre Gilg vivió con Salvatierra y Kino algunas de las experiencias en la planeación de la exploración y cristianización de California.
El padre Ádamo Gilg murió en 1722.
